domingo, 18 de septiembre de 2011

Alianza Lima vs Anti-Alianza Lima

(¡ATENCIÓN!, POST EXTREMADAMENTE LARGO - Y POTENCIALMENTE ABSURDO PARA MUCHOS - NO APTO PARA GENTE A LA QUE NO LE INTERESE LA RIVALIDAD ENTRE ALIANZA LIMA Y UNIVERSITARIO DE DEPORTES)

A ver. 

Punto número 1: Me comienzo a dar cuenta de que esta "rivalidad" empieza a parecerme personal y que por momentos linda con lo insólito e inconsecuente.

Punto número 2: si usted, amigo lector, que está leyendo esto, no gusta del fútbol peruano o no le interesan los temas relacionados a los "clásicos rivales", le recomiendo parar aquí mismo y no seguir leyendo, puesto que lo aburriré con mis palabras y no es mi intención aburrir a nadie.

Y punto número 3: si usted, amigo lector, es "hincha" de la 'U', le recomiendo que, a) lea este post, hecho con la mejor intención que un 'clásico rival' podría tener, para desengañarse de una vez o b) no lea esto para que siga viviendo engañado y soberbiamente feliz. En caso sea usted hincha de Alianza Lima, le recomiendo leer este artículo, hecho especialmente para aquellos grones que, por pura desinformación, se creen todas las burradas que el 'compadre' suele decir sin reparo alguno. 

Empiezo.

Mire, por favor, la imagen que le presento a continuación:


Como ya se habrá dado cuenta, se trata de un cuadro comparativo entre los dos clubes más representativos de nuestro balompié. El cuadrito este tiene la intención de demostrar cuál de los dos clubes es el "más grande", comparando estadísticas de varias índoles, comencemos por la primera, e iré desmintiendo o reafirmando lo más objetivamente posible lo dicho por quien haya realizado este semi-disparate.

Los estadios

Veamos, según el creador, hacedor, redactor, diseñador, o lo que fuese, de este cuadro, es el estadio de un club uno de los motivos de la grandeza del mismo. No contento con eso, enfatiza en las capacidades de cada uno: Estadio Monumental "U" (capacidad para 80 mil espectadores) y el Estadio Alejandro Villanueva (capacidad para 36 mil espectadores). Me pregunto sanamente, ¿desde cuándo un estadio contribuye a la grandeza de un club?, eso quiere decir que, antes de la construcción del Monumental, ¿la "U" no era "grande" o, en su defecto, "tan grande" como lo es ahora?

Conclusión: error, un estadio no hace grande a un club, puesto que se trata de algo netamente material, ajeno a las virtudes o motivos por los cuales alguien se puede hacer hincha de un club. En otras palabras, si un "hincha" de la "U" dice ser "hincha" de la "U" porque tienen el estadio Monumental, pasaría automáticamente a ser "hincha del estadio Monumental" y no necesariamente hincha de la "U". A eso habría que agregarle que dicho recinto deportivo no es propiedad del club Universitario de Deportes, sino de una junta de socios bajo la firma de la constructora GREMCO. La "U" aún sigue pagando (o, al menos, intentando pagar) la propiedad del estadio. 

En cuanto al estadio de Alianza Lima, dudo mucho que algún hincha grone se enorgullezca de dicha construcción al punto de decir que, gracias a eso, es hincha de Alianza. Aunque más bien, tendríamos mucho más motivos que los "clásicos rivales" para sentirnos plenamente identificados con el Alejandro Villanueva, puesto que, los mejores jugadores de la historia del Perú (Cubillas, Sotil, Cueto por citar algunos nombres) realizaron en aquel recinto victoriano sus más hermosas y memorables pinceladas de buen fútbol, siempre con la blanquiazul en el pecho.

Ranking Histórico Nacional

En este punto, el creador del cuadrito tiene razón. A nivel nacional nos ubicamos segundos, puesto que, para las frías estadísticas de la FPF (Federación Peruana de Fútbol), se mide la importancia de los clubes a partir de los títulos conseguidos durante toda su historia. En ese sentido, la "U", con 25 títulos, tiene el primer lugar, mientras que Alianza, con 22, queda en el segundo puesto del ranking. Sin embargo, cabe precisar que, según fuentes históricas, manuscritos y hasta fotografías de la década de 1930, Alianza tendría, en realidad, 23 campeonatos, mientras que la "U" tendría 24; esto gracias a la polémica generada por el campeonato de aquel año (1934), cuando Alianza se consagró campeón de la primera división, mientras que la "U" consiguió el título de primeros equipos. 

Lo que, digamos, "pesaba más" era el título de primera división, de modo que Alianza salió campeón ese año, mientras que la "U" se quedó con una suerte de sub-campeonato disputado en un partido definitorio. Los cremas ganaron dicho partido y ahí sucedió lo insólito, algo que aún no queda claro. Existen muchas versiones sobre ese asunto y todo parece indicar que las influencias cremas en el periodismo y en las altas esferas dirigenciales de la ANA (FPF de aquel entonces) contribuyeron a que, tras el pasar del tiempo, la "U" sea considerado el campeón de ese año. De hecho hubo un gran descuido de la dirigencia aliancista, pero la historia no miente, además, con el campeonato de ese año nos consagramos TETRACAMPEONES del fútbol nacional, algo que aún no ha sido igualado por ningún club local. Pueden ver aquí la nota completa, para más información.

Conclusión: acierto, Alianza se ubica segundo, detrás de la "U" en el ranking de la FPF. Pero, ¿acaso para ser hincha de algún club se tienen que revisar esos rankings?, ¿qué sería entonces de los hinchas del Deportivo Municipal, Sport Boys u otros equipos que ni deben figurar en dichos podios?, dígamelo usted mismo.

Ranking Histórico Libertadores

En este punto el creador del cuadro no acierta del todo, pero en la intención de querer demostrar mayor "grandeza" con números, sí. En el ranking histórico de PUNTOS (ojo, no campeonatos) de la Copa Libertadores, la "U" se ubica en el puesto 12, mientras Alianza Lima se encuentra en la posición 35. Esto se debe a algo que es inobjetable y que sería mezquino de mi parte no resaltar: Universitario ha tenido más participaciones que Alianza Lima en la Copa Libertadores. Eso, sumado a sus, algunas, buenas campañas, lo catapultaron como el club peruano mejor ubicado en el histórico de PUNTOS de dicho certámen. 

Ahora, si usted revisa las tablas históricas de las Copas Libertadores jugadas hasta hoy, verá que el ranking histórico de puntos es el último en importancia, prácticamente una simple referencia, incluso por debajo del ranking de goleadores o participaciones. El ranking más importante es el ranking de títulos y aquí habría que mencionar que la "U" no tiene NINGÚN TÍTULO INTERNACIONAL OFICIAL. Por lo que, da qué pensar, es absurdo presumir de algo inconcluso como sacar "más puntos" que otro, si es que aún no se ha conseguido lo realmente importante a nivel externo. Más raro aún, viniendo de un club que vitorea a vivas voces no ser un equipo conformista, sino más bien ganador y "copero". Si son "coperos", ¿por qué no tienen ninguna copa?

Conclusión: Error, un ranking de puntos a nivel internacional no contribuye a la grandeza o importancia de un club, como sí sería el caso de haber ganado una Copa internacional, algo que hasta el momento sólo ha podido conseguir Cienciano del Cusco.

Veces en segunda división

Me hago otra pregunta, ¿desde cuándo haber jugado en segunda división te hace menos grande o importante?, ¿es que acaso si la "U" bajara a dicha instancia perdería la importancia o validez que le dan sus "hinchas"?, pero el creador del cuadro acierta, Universitario nunca jugó en la segunda división del fútbol peruano. Alianza, sí, hace ya muchas décadas. Pero aquí un detalle importante: retrocedamos al año 1947, eran las épocas más pudientes de la "U". El club era apoyado por las altas clases sociales, incluyendo a la clase político - oligárquica de aquel entonces. 

Eso no me parece raro, puesto que la "U" fue ¿creada?, ¿gestionada?, ¿concebida? para representar a dichas clases altas, en contraparte al arraigo del cuadro popular que era Alianza Lima - un arraigo que nunca fue bien visto por la clase media-alta "progresista". Dicho esto, procedo a explicar la realidad que la "U" oculta y trata siempre de maquillar con esa trillada fracesita "nunca jugamos en la segunda". Terminado el torneo de 1947, Universitario y Sporting Tabaco (hoy Sporting Cristal), finalizaron ÚLTIMOS en la tabla de posiciones. Incluso, la "U" fue quien ocupó el ÚLTIMO lugar, mientras que Tabaco quedó penúltimo por diferencia de goles. Las bases (y la lógica simple) exigía un partido de definición para ver cuál de los dos equipos seguiría su historia en la segunda división. ¿Qué pasó entonces?, la "U" se negó a jugar ese partido, Tabaco se unió a esa negativa y la ANA no tuvo mejor idea que ANULAR EL DESCENSO ese año, puesto que ninguno de los dos equipos quería jugar aquel partido - no hay que ser muy perspicaces para pensar que algo más ($$$) ha debido haber en ese caso. Ver aquí la nota completa.

Hoy, los "hinchas" cremas tienen su versión preparada para tratar de desmentir ese irrefutable y vergonzoso suceso, dicen que las bases de ese año no especificaban que, en caso de empate en el último lugar, se tenía que jugar un partido extra. JA. ¿Bases?, se trataba de sentido común. Si para definir un campeonato debía haber partido extra en caso de empate, entonces lo mismo se aplicaba para el descenso, ¿no?, en fin. 

Y hablando ya del hoy por hoy, le cuento, amigo lector, que el club Universitario de Deportes ya debería de haber descendido este mismo año, por un tema de imposibilidad de jugar partidos, debido a su lamentable situación económica. Dos W.O. (Walk Over) mandan a cualquier club, de manera automática, a la segunda división. La "U" ha perdido ya 4 puntos en mesa y no jugó un partido por no cancelar su deuda con la Agremiación. Eso suma, ¿cuánto?, ¿dos W.O. y medio?, pero la FPF sigue ayudando a la "U" por un tema de influencias y, claro, económicamente los bolsillos dirigenciales se verían más que afectados si la "U" estuviera en segunda.

Conclusión: Acierto, la "U" nunca jugó en segunda, pero... ya sabemos porqué.

Hinchadas

Este es un tema particularmente interesante. Para tratarlo de mejor manera, debemos diferenciar lo que es un hincha, a diferencia de un simpatizante, seguidor o consumidor de éxito. 

Un hincha: es aquel que va siempre al estadio - a menos que un motivo de fuerza mayor le obligue a no asistir - exclusivamente para alentar a su club. El nivel de fidelidad del hincha llega a límites insospechados, por lo que, sin importar los resultados de su equipo, está siempre ahí, en las tribunas, brindándole su apoyo y aliento.

Un seguidor: es aquel que siempre está al tanto de su club. Compra diarios, revisa noticias, se informa acerca de su club de preferencia y va de vez en cuando al estadio, sobre todo a partidos que él considera "importantes".

Un simpatizante: es aquel que siempre resalta y dice ser "hincha" de algún club, sin embargo casi nunca asiste a estadios o demás eventos relacionados con dicho club. Se informa de vez en cuando sobre lo que acontece en el club de su simpatía.

Un consumidor de éxito: es aquel que sólo "apoya" al club que dice "amar" cuando se juega algo que él considera "importante". En ningún otro momento, si los resultados y momentos del club no son lo que él espera, se sabrá de él ni de sus preferencias. Sin embargo, si el club consigue algún reconocimiento, él es el primero en expresar su alegría y se siente parte de éxito conseguido.

Teniendo en cuenta estas definiciones resalto lo siguiente: en las encuestas, todos estos ítems mencionados se encierran en un sólo término denominado "hinchada". Aunque la palabra "hinchada" esté semánticamente relacionada con "hincha", debemos tener en cuenta que en estas encuestas también están incluidos los simpatizantes, los seguidores y los consumidores de éxito.

Volvamos a las encuestas. En la mayoría de ellas, es Alianza Lima el que vence al "clásico rival" en cuanto a "hinchada" se refiere, pero la diferencia no es tanta, como podemos apreciar en este link extraido de Wikipedia. Digamos que la "hinchada" de ambos clubes a nivel nacional es pareja. Entonces, ¿cómo revalorizar el factor "hinchada" para concluír cuál de las dos es la mayor o más importante?, muy simple, con la asistencia a los estadios. Si bien es cierto, hay paridad en las encuestas, en la asistencia a los estadios la diferencia entre la "U" y Alianza es prácticamente abismal, y esto no es una cuestión actual. Desde épocas muy antiguas, fue Alianza el equipo que captaba la mayor cantidad de espectadores a los estadios, en gran parte por su juego siempre vistoso y agradable a los ojos. Y si volvemos a la actualidad, nos damos con la noticia de la "U" no lleva más de 10 mil espectadores cada fin de semana, mientras que Alianza cuenta con un promedio de asistencia superior al de 20 mil por fecha.

Conclusión: error 1, el creador del cuadro hace mal en acomodarse a la encuesta que más le conviene, dejando de lado otras que no. Y error 2, no importa cuántos digan que son de la "U", sino cuántos de ellos demuestran su hinchaje yendo al estadio, que es, finalmente, lo que le interesa al club.

Títulos Nacionales

Este es otro tema muy recurrente en los "hinchas" cremas, para tratar de demostrar una supuesta grandeza. Fijándonos en el cuadrito, este creador, hacedor, diseñador o, simplemente, farsante, dice que, mientras la "U" tiene 25 estrellas, Alianza tiene 21. Es decir, no contento con no considerar nuestro TÍTULO LEGÍTIMO de 1934 (lo cual, a su vez, conllevaría a reducir el 25 a 24), nos roba uno más y así extender burdamente las diferencias en  títulos entre uno y otro club. Esto lógicamente es falso. Pero más allá de desmentir fríos números (lo cual ya hice líneas atrás), quisiera ahondar en un tema particular, ¿realmente un título contribuye a generar grandeza o importancia en un club?, ok, un título realza el prestigio de un club, un título es sinónimo de éxito, de consagración en un año donde se demostró ser el mejor por sobre todos los demás. Y hasta aquí creo que todos estamos de acuerdo: los títulos son importantes, claro que sí, y he aquí la pregunta del millón: ¿pueden ser los títulos la causa de un supuesto "hinchaje"?, yo pienso que no. Un título es la CONSECUENCIA de un trabajo conjunto entre jugadores, dirigentes e HINCHAS, quienes celebrarán, todos juntos y merecidamente, la consecución de dicho galardón.

Así es, el título no sólo es para los jugadores, socios, dirigentes o demás empleados del club, sino también para los hinchas que alentaron durante todo ese año al equipo, dándole fuerzas y apoyo en los momentos más críticos. Ser campeón, por tanto, no es causa de hinchaje, sino una consecuencia. 

Decir que se es hincha de un club por ser este el "más campeón" es como ser hincha del orgasmo sin considerar el coito. Una cosa no puede ir sin la otra. Un hincha verdadero no debería sentirse orgulloso de un campeonato sin haber contribuido en la consecución del mismo como factor de aliento y apoyo moral (y económico, con la taquilla). Eso convertiría a ese "hincha" en consumidor de éxito de manera automática. Y creo que eso es lo que más tiene la "U", consumidores de éxito que sólo son "hinchas" de sus campeonatos o demás buenos resultados, y que no tienen más razones para sentirse los mejores, sino nada más que los efímeros números que, desde luego, como todo número PUEDEN CAMBIAR de acuerdo a rachas o tendencias circunstanciales. 

Conclusión: error 1, la "U" tiene 24 títulos, Alianza 23. Error 2, los títulos no hacen a los hinchas, sino al revés. Acierto, La "U" tiene más campeonatos que Alianza, por ahora, y cuando deje de ser así, ¿dejará de ser el "más grande"?

Finales y partidos definitorios

Otro tema que los "hinchas" de la "U" se han encargado de mitificar. Según ellos, Alianza nunca le ha podido ganar finales o partidos definitorios a la "U". En este punto he de aceptar que la supremacia crema EXISTE, es decir, nos han ganado más veces partidos definitorios, y aunque esa verdad duele, el mito de que "nunca hemos ganado partidos defnitorios" no debería dejar de ser desmentido. Incluso se han tejido leyendas de un supuesto "8 a 0" (en partidos de ese tipo) que no tienen ni pies ni cabeza. Paso a desmentir, mencionando los partidos definitorios en los que Alianza Lima doblegó a la "U":

*1928: Final ganada por el campeonato.
*1932: Partido definitorio. Victoria aliancista en la última fecha (prácticamente una final). Alianza campeón.
*1934: Partido definitorio. Última fecha. Alianza le gana a la "U" en reservas y primeros equipos, consagrándose así TETRACAMPEÓN (como ya había mencionado líneas atrás).
*1955: Final ganada. Alianza campeón.
*1977: Partido definitorio. Victoria sobre la "U" que nos dio un nuevo campeonato.
*2002: Partido definitorio internacional. Alianza vence a la "U" por la Copa Sudamericana, tanto de local como de visita, eliminándolos del torneo internacional.
*2004: Partido definitorio. Alianza se asegura el título ganángole a la "U" en Matute. Posteriormente jugaríamos la final contra Sporting Cristal, derrotándolos y consagrándonos campeones nacionales.

Pregunta, ¿todo lo mencionado equivale a cero?, porque para el creador, diseñador, hacedor, o simplemente inventor de mala leña, ellos tienen 8 finales ganadas y nosotros ninguna. Espero que haya quedado claro que ese es otro mito de la "U", aunque, insisto, sigue habiendo una supremacia crema en finales, incluyendo la recordada vuelta olímpica en Matute (aunque eso de las localías también tiene su historia), pero de ahí a decir que Alianza nunca le ganó un "partido importante" a los cremas, pues... eso sí que no.

Conclusión: error, la "U" ha ganado "más" finales, pero NO todas las finales. En total, Alianza dio la vuelta en la cara del "compadre" la nada despreciable suma de 7 veces.

¿Cagón?, ¿yo?

El arquitecto de este gran y mentiroso cuadrito, no tuvo mejor idea que terminar su ¿joda?, ¿revelación?, con una pregunta digna del más lúcido de los sabios: "¿Qué te hace pensar que eres grande, cagón?, ¿no serás "agrandado"?, ¿todavía no te das cuenta o es que te cuesta aceptarlo?". Y termina diciendo: "Grande hay uno solo - U 25*"

Como en realidad no me disgusta el apelativo impuesto a los aliancistas ("cagón"), haré de cuenta que este sujeto, dotado de una suprema inteligencia y sobre todo de una veracidad cuasi periodística que roza con lo divino, hizo esas preguntas y aseveraciones hacia mi persona. Respondo: 

Lo que me hace pensar que Alianza Lima es grande es su IDENTIDAD. En base a una identidad, se han construido los éxitos, las aventuras, los intentos y los fracasos de mi amado club. Los cimientos de todo equipo que se diga "importante" siempre estarán dictados por la identidad, lo cual, a su vez, es lo que genera la simpatía y posteriormente el HINCHAJE hacia el club. Uno no puede ser hincha de sus logros, sino de quien los consiguió, y para eso necesitas IDENTIFICAR a tu club. Entiendo que no sepas de qué estoy hablando, puesto que la "U" carece de identidad. En un principo se alineaban con la burguesía-aristocracia, y ahora dicen ser "populares". Hablan de garra y demás cosas incongruentes, dicen que su identidad es ser "coperos", ganar títulos o finales, de eso son hinchas, o mejor dicho, consumidores de éxito. Pero te ayudaré un poco, la única identidad que podría tener la "U", reside en su razón de ser: nació para frenar a Alianza Lima, por tanto, nació Anti-Alianza, y por tanto, no eres más que un hijo rebelde que no sabe qué hacer con su vida.

¿"Agrandado"?, creo que el agrandado es otro. Alianza, a diferencia de la "U", nació grande, porque formó una identidad y se ganó al amor del pueblo en el proceso. No necesitó ser "ganador", "copero" o tener más títulos, lo único que necesitó fue JUGAR. El pueblo acogió a Alianza, lo IDENTIFICÓ y es por eso que no hay mejor hincha que el blanquiazul (a las pruebas me remito), un hincha que deja todo en la tribuna y está en las buenas y en las malas con sus colores. ¿Sabes lo que es eso no?, no lo creo.

Claro que me di cuenta, hace rato que me di cuenta, ustedes "hinchas" cremas dicen  que  su club es más grande que el nuestro por motivos netamente estadísticos, entonces no entiendo por qué tanta envidia, tanta amargura, tanta mala leche, tanto odio. De lo único que me doy cuenta es de que no tienen más motivos para sentirse orgullosos de su club que los meros "buenos" resultados. Y cuando se acaben (como ya está pasando), ¿dejarán de ser "hinchas"?, ¿abandonarán al club?, es lo más probable.

Y sí, grande hay uno solo, el que junta todos los motivos de grandeza de un club, identidad, hinchas, tradición, historia, influencia, aportes al fútbol peruano y mundial, y por último los 23 títulos ganados todos con justicia y no con leguleyadas, sobornos o chupadas de medias. Y ese grande, sí, es Alianza Lima.

Recomendaciones finales

Al cuadrito le agregaría unos cuantos ítems: 

Al lado del ítem "estadios" y sus respectivas capacidades, pondría la asistencia promedio al menos en los últimos 10 años. Me cuentan qué tal les fue.

Además del ranking histórico nacional, quizás podría interesar cuál de los dos clubes ha ganado más partidos entre sí (clásicos) durante toda la historia. Por ahí enfatizar en las goleadas más bochornosas entre ambos, quizás hablar de las veces que, por miedo, ni siquiera se presentaron en la cancha y por último, resaltar el histórico de goles anotados en esos enfrentamientos, digo, ¿no?, para complementar la información.

También podría agregar la cantidad (y calidad) de jugadores que Alianza exportó al extranjero, durante toda su historia, contra los que exportó la "U". Un amigo alemán me dijo una vez algo que nunca olvidaré: "Para el hincha del Werder Bremen sólo existe un equipo en el Perú, Alianza Lima, porque desde ahí llegó Pizarro". Si nos ponemos a pensar, esa frase tiene mucha lógica. Para la gran mayoría del resto del mundo, lo que suceda en nuestros campeonatos, es decir, quién sea el campeón, subcampeón, descenso, etc.. todo eso NO EXISTE. Sólo se basan en aquellos elementos que, representando a un club de origen, pasean sus virtudes deportivas por el mundo entero, y si es de la mano de un club grande (como un grande Europeo), mejor. De modo que, para los hinchas alemanes y los europeos que admiran el juego de Pizarro, Farfán o Guerrero (por citar tres ejemplos actuales) no hay mejor club que Alianza Lima, y lo sienten así sin tan siquiera echarle un vistazo a las estadísticas. Ese es el peso que genera ser la mayor fuente exportadora de talentos de nuestro país, ya que ha sido así desde que el fútbol empezó a globalizarse. En otras palabras, un jugador exportado y que, además, rinda en una liga extranjera, pesa más que un título, en función al prestigio.

Otro punto en el que se podría profundizar, sería en los ídolos máximos de cada club y su respectiva INFLUENCIA no sólo para el propio club sino también para selecciones peruanas y fútbol peruano en general. Nos daremos con algunas sorpresas, como por ejemplo, que a los ídolos de la "U" sólo los conocen ... sí, los "hinchas" de la "U".

Finalmente, al costadito del "veces en segunda = 0", pondría: Señores de Universitario de Deportes y Sporting Tabaco, hoy club Sporting Cristal, los aficionados peruanos aún seguimos esperando el partido definitorio por el descenso del año 1947. Favor de comunicarse con el doctor Manuel Burga, presidente de la Federación Peruana de Fútbol, para realizar las coordinaciones pertinentes. Caso contrario, los clubes que este año quedarán últimos en el campeonato, SE NEGARÁN ROTUNDAMENTE a jugar un virtual partido extra para definir su permanencia en la primera división. 

Atte, los peruanos NO idiotas.

PD. Sé lo que podrían estar pensando, ¿tanto tiempo de mi vida para responder  a una simple joda?; sucede que no es así. Este cuadro representa la "mala droga" que venden los "hinchas" de la "U" a gente desorientada y desinformada. Representa, además, un pensamiento típico que encierra las supuestas razones de una, insisto, supuesta superioridad de la "U" sobre Alianza, pero que, ya pasado por un proceso de desmitificación, termina dejando a dichos "hinchas" (creadores y difusores de estas mentiras) como unos simples fuleros que siguen en búsqueda de una identidad que, DESDE YA LES DIGO, nunca encontrarán en sus dizque "motivos de grandeza".

Consejo de 'compadre': busquen por otros lados.

domingo, 11 de septiembre de 2011

sábado, 20 de agosto de 2011

Alguna vez fui padre

Confesiones de un "papá emocional"

Hace poco, en el día del padre, recibí un par de saludos vía Facebook. Coincidentemente de dos personas que trabajaron conmigo en el banco, hace ya un año y medio. Recibí los saludos con alegría y obvié explicaciones (solía hacerlo en ese entonces y suelo hacerlo incluso ahora), les agradecí el detalle y seguí con mi día, como si nada hubiera pasado. El año anterior también recibí varios saludos, e incluso un año anterior a ese (2009) hasta me dieron obsequios. Aunque los registros públicos oficiales no sepan que lo soy, pues sí, soy padre. Digamos que, bajo el contexto más emocional posible, hay una bella niña que de vez en cuando (generalmente cuando le conviene, tan linda ella) me dice "papá". Esa bella niña me quiere. Me lo ha probado con muestras de cariño bastante creibles, aún con lo incrédulo y desconfiado que soy con todo ser humano.

Conocí a Luciana cuando ella tenía 3 meses. Entonces era un pequeño marshmallow rosado, con dos rayitas arriba, un puntito al medio y otra rayita abajo. Esa última rayita se abría constantemente para gritar, llorar y llorar sin consuelo, con tal de obtener su más preciado tesoro, escondido en el pezón de su madre. Desde ese momento supe que sería jodida. A su madre la amé desde siempre. Aunque, como suele pasar, después de la relación sentimental, que terminó algo accidentada, ese amor (de pareja) varió y se transformó en un amor humano. Aunque ella no me crea ese cuento (y seguramente ustedes tampoco), ya que es de las personas que piensan que el amor sólo se puede traducir en dos idiomas: en el de familia y en el de pareja. No la culpo. Yo también pensaba así hasta hace poco. Es más. Si leen el post anterior a este, verán que he perdido la fe en el amor social, otro de los idiomas en el que, creo, se traduce el amor como sentimiento general, tan complejo como es y a la vez tan difícil de explicar con meras palabras.

En fin, volvamos a Luciana.

La vi crecer hasta poco más del año de edad. Nunca supe a ciencia cierta si creía ciegamente que yo era su papá, o si en el fondo de su sensitivo ser sabía que sólo pretendía serlo. Algunos amigos afirman lo primero, pocos creen en lo segundo. Yo me inclinaré más por lo segundo, porque, pensándolo bien, no tener tanto uso de razón te hace ver mejor las cosas. Tal es así que los bebés manejan tan bien el instinto, que saben reconocer de inmediato a aquellos seres que le dieron la vida. No descarto, por cierto, que Luciana haya sabido desde su desarrollo fetal, que su padre biológico nunca estuvo presente (con todo el sufrimiento - transmitido por la madre - que eso implica). Por ello, cuando aparecí en su vida, y ella ya tenía tres meses, lo más probable es que ya supiera que yo era una suerte de newcomer, y que quizás lo más recomendable era no darme mucha bola. Ok, olviden mis estupideces. Volvamos a la Tierra.

La primera vez que me dijo "papá", fue un día sábado, cerca de las 7:46 de la mañana. Antes de irme a trabajar, solía pasar un rato junto a ella, echados en la cama, mientras su madre me planchaba la camisa. Ese instante era, naturalmente, muy especial, porque era de los pocos ratos en los que estabamos absolutamente solos los dos. Ella viendo televisión y yo contemplándola, estudiando sus gestos y reacciones. A veces amanecía de muy buen humor, como en ese sábado, y cuando se daba cuenta de que la miraba, esbozaba una sonrisa tibia y alzaba los brazos, como diciendo "ya pues, qué me miras, ¿te debo algo?". Entonces le hacía cosquillas y empezábamos a jugar. Aquel sábado la alcé por un momento, vaya que era difícil, porque era su gordura lo que la hacía más parecida a mí que a cualquiera, incluso a su madre, me miró y lo dijo: "da-dá", primero. Su madre escuchó su balbuceo y, corriendo, se acercó, para ser testigo de una expresión oral aún más clara, acompañada de una inolvidable sonrisa: "pa-pá", dijo, así, incluso con el acento prosódico en la última sílaba. Fue un momento emocionante y que no se repetiría sino en mucho tiempo. Lo mismo que sus sonrisas, puesto que Luciana siempre fue dura de reír - ahora ya no tanto. Por cierto, este episodio se dio mientras ella estaba por cumplir los nueve meses.

Volvamos a adelantarnos en el tiempo. Luciana cumplió un año y lo celebramos con una modesta fiesta en mi casa. Los niños del barrio, primos y otros chiquitos desconocidos (como es típico y afablemente calculable) disfrutaron del show de Horacio, el payaso por excelencia de la familia; con decirles que hizo el show para mi primer año, ya saben, si algún día lo conocen no le pregunten su edad. Las fotos de aquel día delatan que Luciana no la pasó mal, aunque no por eso dejó su pose de "seriecita". Lo que también delatan esas fotos es el compromiso absoluto de toda mi familia en ese plan tan arriesgado que fue el hecho de hacerme padre "emocional" (aunque en ese entonces, además de "emocional" también era papá "financiero"). Seguramente no era lo que esperaban cuando pensaban en mí como alguien que les diera nietos, pero para romper paradigmas, involuntariamente claro, existen los tipos como yo, aunque muchas veces haga el rol de conejillo de indias.

Cuatro meses después de aquella fiesta, mi relación sentimental con su madre llegó a un triste y abrupto final, pero claro, el amor por Luciana siempre fue tema aparte, y no es retórica pura. Dejé de verla varios meses, las cosas se enfriaron y entonces nos reencontramos. Su cabello estaba más largo, ensortijado, y ella iba bajando de peso, denotando con más claridad que no teníamos parentesco alguno, por la principal razón de que cada día se hacía más bella y yo siempre siendo yo. La abracé fuertemente y ella, al principio reacia, poco a poco se iba soltando entre mis brazos, quizás reconociéndome por mi olor. Ya señalaba lo que quería ver o coger con su dedo índice y sus balbuceos de antaño eran ahora palabras simples habladas a medias, pero que se dejaban entender con facilidad. Era más entendible y hasta por momentos parecía que podíamos entablar diálogos. Como se lo comentaba a una buena amiga, para mí es un milagro que los niños aprendan a hablar. Por eso no salgo de mi asombro ante tal consecuencia natural, como hacen algunos que lo resumen todo diciendo: "es normal pues, tiene que aprender a hablar". No sé cómo pueden tomarlo "así", como si vieran niños aprendiendo a hablar todos los días.

Mi relación con su madre se hizo bastante amical (a veces demasiado, diría yo), por lo que de vez en cuando dejaba a Luciana en mi casa mientras ella iba a trabajar o a Sabediosdondelandia. De modo que, paulatinamente, la bella niña que cada día era más bella, tenía cada vez más confianza conmigo.

Así pasó el tiempo y ahora Luciana, bellísima y jodidísima, está próxima a cumplir los tres años de edad. Como dije al principio del post, ahora que tiene más conciencia, me llama "papá" cuando quiere algo, una galleta o un chocolate, o simplemente que le ponga videos de Hi5 o Doki. Generalmente me llama "Rubén", pero el consuelo a eso es que a su madre, generalmente, la llama "Carolina". Han sido dos años y pico de un sinfín de experiencias bellas junto a mi hija "emocional", y aunque sigo obviando explicaciones del tema, espero haber resuelto algunas dudas con este post, al menos para los que seguían creyendo que soy padre biológico, algo que veo aún muy lejano, puesto que este tramo me ha enseñado algo que de hecho les sonará trillado: ser padre es una gran responsabilidad.

En cuanto al futuro de esta relación tan extraña que, dicho sea de paso, sólo exige mi cariño y dedicación, mas no responsabilidades de corte económico (en buen cristiano, no la mantengo como un padre "normal" lo haría), pienso que, a pesar de los miles de riesgos, va por un camino saludable en tanto y en cuanto Luciana sepa, muy pronto y con un mejor manejado uso de la razón, cuál es la realidad del asunto y cuál es el papel que realmente represento en su vida. Eso es algo que ya se ha conversado en varias ocasiones y que espero se pueda llevar a cabo, lógicamente con un adecuado asesoramiento, si es posible, profesional.

Hasta entonces seguiré amando a Luciana como a una hija, porque lo es, es mi hija y eso, señores, no se compra ni con dinero, ni con partentescos consanguíneos.

Extensión del post - extracto de nota escrita en noviembre de 2008

"... seguramente muchos cuestionarán esta decisión, pero la tomé sabiendo que así sería. Soy responsable irrestricto de mis determinaciones, eso me ha hecho hombre, a la mala, pero creo que lo soy. (...) esta oportunidad es una especie de continuación de lo que no pude concretar años antes. (...) sigo lamentando, aunque no me crean, haber perdido a ese bebé, el cual ya tenía incluso nombres, tanto en el caso de ser hombrecito, como mujercita. Lamentablemente no pude cargarlo (a) nunca. En vez de eso, se marchó con todas las ilusiones y desventuras que de seguro nos aguardaban. (...) Ahora es como si hubiera nacido, de otro vientre, con otra forma, de otra madre, y de otro padre ...".

viernes, 12 de agosto de 2011

No creo en el amor, ¿y qué?

No se trata sólo de resentimiento, aunque sea una verdad comprobada que por nuestras venas humanas siempre correrá, junto a la a veces caliente sangre, el sentir del fracaso y la soberbia del triunfo. Podemos sentirnos engañados por el éxito propio y engatusados por el ajeno, pero nada peor que pisar tierra con un fracaso salido de nuestra mente, desbaratando pieza por pieza una ilusión creada exclusivamente en esa cosa gelatinosa y maravillosa a la que llamamos cerebro. Hoy festejo hipócritamente el triunfo ajeno, aunque eso signifique lamentar el fracaso mío. Ya no importa. Y si se trata de sacar conclusiones de momento, como hace la mayoría de la gente, más aún la parte que ostenta integridad en sus decisiones NO SIENDO ASÍ, pues hoy saco mi propia conclusión: no creo en el amor. Punto.

Quien me quiera contradecir tendrá que preparar un argumento muy fuerte, porque el amor como sentimiento social simplemente no existe, ese amor del que hablan las canciones, los poemas, las historias románticas, no es nada sino un cúmulo de sensaciones auto-adheridas, que nos engañan constantemente haciéndonos creer que somos felices, cuando la felicidad siempre se encontrará en otro lado - quizás por eso sea tan difícil hallarla.

Y si por saber esa verdad y difundirla como pueda estoy condenado a la infelicidad, pues así será. Si esa infelicidad implica saber siempre la verdad de las cosas, no dejarse engañar por estúpidos paradigmas y tratar de ver otros caminos para encontrar el tesoro perdido, pues así será. Ya nada importa. El amor no existe. Quizás existan otras cosas similares o aún más poderosas, como por ejemplo lo que mis padres sienten por mí. Ese sentimiento incondicional es algo en lo que sí podría creer, pero, ¿en el amor?, no, ya no.

Sigan como están, ustedes las parejitas, que sean "felices" juntos, que coman perdices, nomás no se atoren. De mí no se preocupen, no creo en esas cosas, tómenlo como algo estilo religión, no creo en sus dioses, no creo en las mujeres, no creo en ti, ni en ti, ni en ti, no creo en sus ideas.

No creo en el amor, ¿y qué?

lunes, 25 de julio de 2011

La taza de interés rota

La desinteresada historia de Cándida

En un inicio, este post iba a ser agresivo e insultante, pero al estar sobrio y poder conservar mi habitual ecuanimidad (madurez, le dicen), decidí escribir algo mucho más digerible, como para que una persona como Cándida lo pueda leer y entender. ¿Quién es Cándida?, es una chica que acaba de intentar ilusionarme y traicionarme. Eso no tiene perdón. Debo admitir que estuve a punto de caer ante sus innegables encantos, que por un momento pensé que podría suceder algo más que simples intercambios de fluidos, pero  no. Al parecer cuando su nivel de a-seriedad cambió de color, se asustó y simplemente desapareció.

Paso a relatar resumidamente lo que aconteció con Cándida, la chica que rompió su taza de interés.

La conocí el año pasado, en una pequeña reunión organizada por un amigo. Como a Cándida no le gusta pasar desapercibida, no le hice caso, no es mi estilo, odio hacerle caso a mujeres que desean captar la atención de todos, y eso finalmente es lo que les suele llamar la atención de mí, mi indiferencia. Era cuestión de tiempo para que nos digamos una que otra palabra, más aún por la actitud alcahuetera de algunos amigos, que no dudaron en ponerme a prueba con tamaña mujer con facha de devoradora humana. Me sacaba a bailar a cada instante, dejando atrás a toda una sarta de alborotados muchachos. Yo aceptaba porque tampoco se trata de arrugar, eso nunca, sin embargo la situación no pasaba de eso. En una hora y un poco más, ya me había contado parte de su existencia, obviamente maquillando detalles como tener hijos, pareja, amigos cariñosos, o esposo. Yo, en cambio, no le conté nada de mí, salvo mi nombre, mi edad y las razones por las que estaba en ese lugar (y ahora que lo pienso, no recuerdo dichas razones). En ese momento parecía haberse obsesionado con enrolarme a su lista de pervertidos admiradores. Al ver la negativa de mi posición, por un momento me dejó de lado y se dedicó a moverse extravagantemente frente a mí, con uno, dos y hasta tres de esos muchachos que ya no sabían qué hacer, y que dicho sea de paso me miraban con cara de "mira, la estoy haciendo y tú no".

Así transcurría la reunión, yo riéndome y bebiendo con amigos y amigas, ella, intentando seducirme de una y mil formas, claro está, e insisto para que no se malentienda, sus intenciones eran netamente egocéntricas, simplemente no podía admitir que haya alguien que no le echara un sólo ojo.

Ya por el final, cuando estaba despidiéndome de todos, incluyéndola, hizo el último intento para enrolarme. Me dijo que quería hablar un momento conmigo, tomó mi mano y me jaló hacia las afueras de la casa. Estaba visiblemente nerviosa y anonadada. Parecía no encontrarle explicación a lo que acababa de ocurrir. Yo reía sarcásticamente y le decía: "tranquila, ¿qué pasa?", eso la ponía peor, y vale decir que esa era mi intención. De la puerta de la casa, salían varias cabezas a ver lo que sucedía. Al notarlo, Cándida volteó furiosa y les dijo que se fueran, que no sean sapos. Hicieron caso de inmediato y nos volvieron a dejar solos. Entonces me dijo: "mira, no sé qué ha pasado, ¿te caigo mal?". Le dije que no, que no me había hecho nada malo, que no me había caído bien ni mal, porque no la conocía lo suficiente. Acto seguido, me pidió el número telefónico, con una expresión letal de desesperación que no me gusta ver en ninguna mujer, por más bandida que sea, de modo que cedí por primera vez ante ella, y en recompensa a su insistencia, le di mi número, con la clara intención de hacerla sentir bien por esa noche, para que se diga a sí misma que al menos no la choteé de todo, y siga pensando que es la reina de la reunión. Me fui de aquella casa con la sensación de haber hecho una obra de caridad, sin imaginar lo que pasaría más adelante.

Comenzó el asedio. Ella me llamaba frecuentemente, me agregó al MSN, al Facebook, etc. Conversaciones seguidas, ideas y conclusiones. De pronto iba formándome una mejor idea de Cándida, llegando a otra conclusión: era, en muchas cosas, totalmente opuesta a mí, suficiente razón para sentirme atraído. Llegaron las salidas, y de a pocos me iba tomando confianza, al punto de contarme cosas que debía saber de ella, antes de insinuar cualquier acercamiento superior a los que habíamos tenido hasta ese momento. La decisión era mía y accedí, no me arrepiento, la he pasado bastante bien y, según ella (porque ahora tengo que decirlo así), hacía mucho que no sentía algo similar. La experiencia me ha enseñado a tomar estas cosas con calma. El amor ni se asomaba por mí, menos por ella, pero la atracción empezaba a tomar otros matices, quizás algo menos libertinos o ligeros. Sin embargo tuvimos nuestra primera separación. En ese momento ella fue sincera, me dijo que no estaba lista para tener una relación con nadie, y que yo le parecía un "chico para eso, y no para lo otro", ¿halago o insulto?

Entendí. El hecho era que no quería estar conmigo, y como yo realmente no quería estar con ella (ni con nadie), no sentí el menor dolor. Sólo atiné a decirle que la sinceridad siempre será lo más recomendable y que hizo lo correcto al decirme tales cosas, antes de que pueda suceder cualquier catástrofe emocional.

Fueron varios meses los que estuvimos separados. Y con "separados" me refiero a la distancia mortal que existe cuando no se usan tantos medios de comunicación. Porque es cierto que mucha gente dice: "ahora que existe la internet, los celulares y hasta los celulares con internet, es casi imposible perder el contacto con alguien", pues yo creo que eso, yendo en sentido contrario, agudiza más la desazón de no tener contacto con alguien. Un arma de doble filo, desde luego.

No voy a negar que algunos días, en la soledad de mi habitación, la recordaba, aunque tampoco voy a negar que mi habilidad de olvidar rápido funcionó mejor que nunca, al tener que guardar en el depósito recuerdos pocos y débiles, en comparación a algunos más fuertes y abundantes con los que tuvo que lidiar anteriormente. Para mi habilidad fue un juego de niños hacer que me olvide de Cándida, así que seguí mi vida sin pensar en ella como algo más que un buen recuerdo.

Pero como en toda historia suele haber una segunda parte, aquí también la hubo. Cándida reapareció, la primera vez con una llamada sorpresiva, y sugeriéndome irme de viaje junto a ella. La sorpresa fue tal que no la creí, de modo que, pasados los días, esperaba su insistencia, a ver si el viaje se concretaba. Esa insistencia no se dio. No hubo tal viaje, y ella volvió a desaparecer. Una semana después, vuelve a llamar y me dijo que quería verme urgente. Me citó para el día siguiente de su llamada en un concurrido centro comercial. Nuevamente esperé su confirmación, y esta si fue "de Ripley": Un martes, 10 de la noche, coordinamos, nos veríamos el miércoles  a las 10 am, ok, dormí, al día siguiente no volvimos  a comunicarnos, pero supuse que ella estaría esperándome. Eran las 9:30 am y tomaría un taxi para llegar a tiempo. Sin embargo tenía que revisar rápidamente un asunto en mi correo electrónico. Juro que lo iba a dejar de lado, felizmente no lo hice, porque en el MSN estaba ella, y me dijo que "justo me iba a llamar" para decirme que no iba a poder ir al punto de encuentro, por "x" motivos.

Pero habría un tercer intento, y fue quizás el más extraño de todos. No diría "malicioso", pero sí bizarro, bastante presto a malas interpretaciones, y que fue razón de un conato de odio en estos días, y lo que finalmente me impulsó a escribir este post. Me lo dijo expresamente: "quiero intentarlo", de inmediato cerré todas las demás ventanas de chat o cualquier cosa que tuviera en mi PC. Ahora era sólo ella, seguí leyendo: "... en serio, lo he pensado mucho, ¿no quieres intentarlo?". Mi respuesta no fue inmediata, le dije: "vamos lento". Porque la verdad es que no estaba enamorado, aunque sí comenzaba a ilusionarme, claro, ¿quién no, con esas actitudes?, le dije la verdad, que yo aún no sentía nada, pero que si se daban todos los elementos necesarios, en un sólo momento, ¿por qué no?, en fin. Creo que se imaginan lo que sigue. Sí pues, ¡la condenada de Cándida volvió a desaparecer!

La vi una última vez en el MSN, y le pregunté qué demonios estaba pasando, no supo qué contestar y cerró sesión (claro, de hecho me puso "sin admisión"). Eso fue lo último que supe de ella. Aún sigo preguntándome qué sucedió, ¿alguien me lo podría decir?, quizás desde una tribuna neutral la cosa se vea más clara. Yo lo veo así: hay una lucha interna entre su lado puto y su lado que busca felicidad. Aunque a veces su lado "busca felicidad" gana una batalla, la guerra la ganará siempre su lado puto, ¿POR QUÉ?, pues creo que la respuesta es sencilla. Cándida será puta por un buen rato más, por mientras no me toca juzgarla.

Quizás, sí, sugerirle que no rompa tantas tazas de interés, porque en algún momento las va a necesitar (aunque sea para tomarse un buen café cargado).

Digo, ¿no?

domingo, 17 de julio de 2011

Todos al "bus del ganador"

Crítica a la afición peruana (si te sientes aludido, di en el clavo)

¡Vengan!, ¡vengan!, no sean tímidos y, sobre todo, no nos hagamos los huevones. Subamos de una vez al coche del ganador, está nuevecito, recién comprado y a crédito, un crédito que probablemente jamás paguemos, porque somos vivos, pendejitos, criollos. ¡Suban!, ¡no se queden!, se van a perder la fiesta, el baile de los que sobrábamos y que ahora estamos metidos en la meca del fútbol continental. ¿Entraremos todos en el bus?, ¿me parece o hemos aumentado?, antes éramos poquitos, ahora somos un huevo. Sí, ¡cómo ha aumentado la cantidad de hinchas!, ¡es impresionante!, antes a quién se le ocurriría postear sobre la selección en el muro del Facebook, cuando la bicolor jugaba medio bien medio mal, pero solía perder, sea con el DT que fuera.

¿A quién se le ocurría poner un mensaje de apoyo?, ¿a quién?, ¿alguien hablaba entonces de que el pisco era peruano, de que nuestro himno era hermoso, de que nuestros colores eran bellos?, ¿alguien hablaba de ganar?; ¿ganar?, qué palabra más desconocida, pero ahora todos somos ganadores. Claro, somos un montón de ganadores, que ahora añoramos, con el rótulo de "hinchas sufridos", una final de Copa América y una posible victoria que nos haga probar un poquito de gloria. Divina gloria.

Sigo pensando si el bus es lo suficientemente grande para todos, o si mejor sería que aquellos que esperaron tan pacientemente un momento como éste para salir a decir que "aman a la patria", deberían esperar también el próximo bus, ¿sería justo no?, digo, hay gente que está haciendo cola aquí desde hace muchos años, que siempre se preocupó del asunto, que siempre "estuvo ahí". Bueno, deberé entonces apelar a la conciencia de cada uno. Cada quien sabe cuánto de este momento es 'gozable' para uno mismo, y cuánto no.

Lo siento, hermanos hinchas, el bus del ganador está repleto, y está a punto de partir a destino incierto, hasta que sus ruedas de la humildad se desgasten y hasta que su gasolina, el éxito, se termine, entonces el bus volverá a estar vacío. Y la cola seguirá siendo corta. Aunque lo bueno es que ese bus estará tan apretado, que el ahogo es inevitable, mientras que los que nos quedamos fuera del bus, quizás tengamos más espacio para tomarnos unos piscos y comernos un rico ceviche.

¡ARRIBA LA HUMILDAD!, ¡abajo el simple consumo de éxito!
¡ARRIBA LA PASIÓN!, ¡abajo el resultadismo!

¡ARRIBA PERÚ CARAJO!

viernes, 8 de julio de 2011

Estuve en el preciso lugar

En primera fila, junto a Fito Páez

Hace unos días vi a Fito Páez en concierto por tercera vez en mi vida. La presentación dejó más de una frase al aire, más de una palabra suelta en el infinito terreno de la opinión y la discusión. Aunque el músico y cantante no ha perdido su magia natural, este concierto fue algo criticado, más que todo por su corta duración. Otros critican el hecho de que "ya es hora" que venga con su banda y no sólo con su piano (supongo que los que dicen eso son los que prefieren el lado rockero de Páez y menosprecian un poco su lado "clásico"). En fin, miles de comentarios encontrarán de seguro en páginas webs, blogs, etc., aunque los diarios y prensa en general del Perú, destacaron el concierto como "aceptable". En mi opinión personal, no fue la mejor presentación de Fito, pero el sólo hecho de verlo tocando el piano ya es para mí un lujo de inconmensurable orgullo y placer.

Y es ahí donde apunta este post, a rescatar algo que poco a poco se va perdiendo, más que el valor de un concierto, es el valor del músico lo que debe prevalecer en una presentación. Claro, eso no quiere decir que por bueno que sea, un músico podría solamente entrar y decir "hola" para luego irse de su concierto, y esperar que sus aficionados se queden satisfechos. Pero evaluar un concierto solamente por su duración o por la intensidad del mismo, me parece algo injusto, teniendo en cuenta que son otros los parámetros los que nos hicieron fans (o hinchas) del artista.

Cuando vi al "flaco" (que en estos días luce una prominente barriga), y mientras disfrutaba de su concierto, iba pensando en que estaba presenciando en acción a uno de los compositores más geniales que ha dado la música en general. Quizás algunos hayan perdido la memoria, con gusto se las resfrescaré:

Epifánico silencio a la hora del amar
Tus ensueños ya se hiceron a la mar
Un extracto del perfume del dolor
Tus muñecas boca arriba y hacia el sol.
Tus regalos deberían de llegar

Una hermosa y poética manera de expresar el dolor de tener una pareja estéril. ¿Alguien lo hubiera podido decir de mejor forma?, lo dudo.

Todo lo que diga está de más
Las luces siempre encienden en el alma
Y  cuando me pierdo en la ciudad
Vos ya sabes comprender
Es sólo un rato no más
Tendría que llorar o salir a matar
Te vi, te vi, te vi
Yo no buscaba a nadie y te vi


A veces la ternura de una melodía eclipsa de alguna manera las letras de una canción. También sucede a menudo que la difusión excesiva (lo que hace llamar a una canción "comercial") nos hace olvidar parte o toda la belleza de una lírica. Creo que ese es el caso de canciones como "Un vestido y un amor" ("11 y 6", entre otras), que no por ser una de las más conocidas de Páez, debería perder esa belleza majestuosa que expresa con maestría el acto de enamorarse de alguien de quien no nos pensábamos enamorar.

El amor más grande que conocí
Sin querer un día pasó por mí
Por la vía láctea se encontrarán
En algún planeta, en algún lugar.
Donde va la gente y su corazón
Donde van los años y este dolor
y dónde voy yo... no me importa ya
Vengo de dos ríos que dan al mar.

Otra manera poéticamente hermosa de expresar lo que se siente por los padres, más aún cuando se les conoció poco y todo lo que queda es imaginarlos en distintas facetas.

No vine a divertir a tu familia
mientras el mundo se cae a pedazos
Me gusta estar al lado del camino
Me gusta sentirte a mi lado
Me gusta estar al lado del camino
Dormirte cada noche entre mis brazos

¿Querían letras duras?, Páez sabe combinar bien la crudeza y la belleza en un sólo verso.

Y así podría seguir extrayendo letras y más letras, es algo que abunda en la carrera de Fito. Todo esto producto de su indiscutible talento y natural genialidad, bien guiados por maestros e ídolos de la talla de Charly García, Luis Alberto Spinetta y Litto Nebbia (para los que aún no se convencen del talento influyente de García, recomiendo este post http://nomedaranlasgracias.blogspot.com/2011/06/los-dinosaurios-de-charly-garcia.html de mi enemigo íntimo, Dylan).

Como ven, no era sólo cuestión de entrar y "ver qué tal lo hace este patita", sino de valorar en primera lo que significa la impecable carrera musical de un genio, uno de los pocos que quedan de aquella generación. Terminado el concierto y antes de tomarnos unos tragos, mi gran amigo Pablo Madrid soltó una frase destructiva pero muy realista: "la era de estos músicos está llegando a su final". Más allá de nuestras diferentes opiniones sobre el concierto en sí, lo que dijo en esa frase tiene mucha lógica. Aquella generación en la cual podemos encontrar a Páez, Calamaro y Cerati (con más influencia "Spinettaniana"), entre otros, está terminándose de manera espontánea y natural, por lo tanto es imperioso darle a estos músicos el valor que realmente se merecen y no calificarlos por una sola noche, sino por todo lo que nos dieron durante tantos años de sus vidas.

Hubo mucha gente inconforme con el show y yo fui uno de ellos, pero para mí Fito sigue siendo, junto a Rubén Blades, mi maestro más influyente, no sólo en mis gustos musicales y poéticos, sino en mi propia filosofía de vida.

Desde esta humilde tribuna, le digo "gracias", no sólo porque quizás ese 30 de junio haya sido la última vez que lo viera, sino por todo el ramillete de maravillas musicales que nos ha dejado desde que se inició con Baglietto, hasta la fecha. Nuevamente, gracias, genio.

Para terminar: Un poquito del concierto en Lima. Que lo disfruten.