martes, 14 de febrero de 2012

Social San Valentín

Entre la soledad, la farsa y la hipocresía

Es increíble cómo somos los humanos. Nos ponen algo llamado "red social", aquel invento que satisfizo nuestra necesidad eterna de hurgar en las vidas de los demás, y lo primero que hacemos cada vez que podemos, es, o hacernos los duros, o querer dar pena a toda costa con tal de que alguien se interese en nosotros. O quizás ambas cosas.

El día de San Valentín es la excusa perfecta para decirle a todo el mundo:

1) LO BIEN QUE TE VA CON TU ENAMORADO (A) A PESAR DE LO MAL QUE TE VA REALMENTE.

2) LO FELIZ QUE ESTÁS ESTANDO SOLTERO (A) CUANDO EN REALIDAD TE PUDRES EN TELARAÑAS.

3) LO TRISTE QUE ESTÁS AL SABER QUE HOY, AL IGUAL QUE TANTOS OTROS AÑOS, NI IRÁS A UN HOTEL, NI RECIBIRÁS CARIÑO GRATUITO.

¿Tan difícil es admitir la verdad?, la mía es la siguiente (y no por eso la publicaré en el Facebook o Twitter), y para eso citaré una frase del gran Fito Páez: "Estoy tranquilo pero herido". A nadie le gusta estar solo, ¡carajo!, ¡¿por qué no lo aceptan?!, sin embargo se puede llevar la fiesta en paz estando solo. No diré más.

Pásenla de la puta madre en este día, lo mismo les deseé ayer y lo mismo les desearé mañana. Este es un día más, sólo pásenla bien, existen mil maneras de hacerlo, pero para eso tienen que empezar por aceptar la verdad.

Yo ya acepté la mía, ¿cuál es la tuya?

Dedicado para todos los que se han encargado de la logística virtual, llamando a la soledad más autocompasiva, creado imágenes alusivas a matar a Cupido, así como también para aquellos que, hipócritamente, cuelgan sus fotitos de supuesta felicidad en cualquiera de los casos que escribí líneas arriba. Muchachos, supérenlo.

sábado, 4 de febrero de 2012

Te recuerdo, Yiyi

Cuando hay algún problema serio, de esos que al final terminan separando parejas, rompiendo ilusiones, desechando promesas y eliminando toda proyección; buscamos reducir nuestro grado de culpa. Si de nosotros dependiera, reduciríamos ese grado a "0", dejando toda la responsabilidad a la otra persona, contándole a tus amigos y familia la parte de la historia en la que "ella la cagó", y resumiendo lo más breve posible aquella estrofa que cante tu peso ponderado, dando como resultado el promedio del final.

Hoy amanecí extrañando a una persona que me hundió sentimentalmente hace varios años. Me despertó la sensación de haber soñado gran parte de la noche con ella, y es raro. Suelo ser muy frío y aislante con ese tipo de personas. Pero quizás sea ese cargo de conciencia lo que me instiga a recordarla, y finalmente escribir sobre el asunto, por más pueril que pueda parecer, considerando lo que soy hoy en día, o al menos la imagen que (sin querer - o tal vez queriendo un poquito) podría proyectar.

Todo esto me lleva a preguntarme si eso de que "por amor no se lucha", idea que tengo clavada en la mente desde que tengo uso de razón, es del todo cierta.

¿Y si hubiera luchado?, ¿y si hubiera ido a su casa aquel día, a decirle que la amaba, que se calme, que lo piense bien y que a la vez no lo piense tanto, que estaba dispuesto a superar el puente roto y a construirle uno nuevo, para que pase sin apuros?

No escribiré todo el rollo que fue nuestra corta pero exultante relación. Sólo diré que daría todo por volverla a ver, por que me vuelva a ver, con esos ojos tan bellos, destructivos. Volver a ver esos labios divinamente gruesos, moviéndose mientras escucho cualquier palabra suya, así sean palabras que en realidad no quisiera escuchar. No sé cuánto dure este deseo, quizás sólo se trate de un fuerte efecto post-onírico emocional. 

Pero lo único concreto, y si estás leyendo esto, lo sabrás, es que te recuerdo, Yiyi, aún te recuerdo.

sábado, 7 de enero de 2012

Adiós, 2011

... y esto fue lo que me dejaste.

Se termina un año más. Una mezcla de alegría y temor invade mi maltrecho ser. Se me vienen los 29 añitos. Se supone que a esta edad ya debería estar encaminado, es decir, con una buena chamba, con, por lo menos, un proyecto de novia, y generando los últimos pasos de mi independización. Pero no es así. Sigo sintiendo que soy un niño en algunos aspectos, en otros no sólo me siento hombre, sino un viejo absoluto. Quizás este 2011 me ha servido para concluir y tener diversas hipótesis sobre todo lo que sucede en mi entorno. Para eso, me sirve y mucho hacer esta suerte de anuario. Sin más ni menos, aquí lo que me dejó este año, adornado por el siempre dichoso "de todo un poco". Ajado y parchado, digno y delincuencial. Maravilloso y genuino.

En lo profesional

Tuve mi primera experiencia formal como "educador". No precisamente como profesor, sino como tutor de un prestigioso colegio pre-universitario. Pamer es mi alma máter en mis tiempos de academia, era un sueño casi perdido trabajar ahí algún día. Sí, aunque sabía que ganaría poco, tenía en mis planes hacer algo ahí, lo que sea, tutor, profesor, delegado, asistente, recepcionista (no es broma). Tenía que devolverle algo de lo que me dio alguna vez, y qué mejor que hacerlo trabajando. La experiencia tuvo diversos matices. La institución se me cayó en lo administrativo. Parece que sus métodos motivacionales para con los empleados no tienen tanta relevancia como los que nos exigen a los tutores para con los alumnos - debería ser la misma. Al final, la directora acabó algo decepcionada de mí y yo con ella (seguramente mucho le interesa), pero no me cerraron las puertas para un posible retorno este año. La mejor recompensa fue aquella despedida el último día de clases, cuando aquellos alumnos a los que puteé durante todo el cuarto bimestre, se me acercaron todos juntos en un abrazo tan chúcaro como tierno. Hoy, es con ellos con quien no he perdido el contacto.

En lo familiar

Una antigua herencia de mi madre cayó del cielo, parecía que el 2011 sería el despegue de los Ravelo Ruljancic, pero tendremos que esperar un poco más. No entraré en mayores detalles, sólo quiero expresar que, si bien tengo la habilidad de mantenerme al margen de todo (o aparentarlo), he estado siguiendo todos los pasos de esta epopeya, y quiero decirles, viejo y vieja, que contarán conmigo cada vez que me necesiten de verdad, insisto, DE VERDAD.

Como grone

Este ha sido el aspecto en el que mejor me ha ido en el año que ya se fue. Viajé, conocí mucha gente y alenté a Alianza en las buenas y en las malas. Por si esto fuera poco, tuve el acierto de juntarme con dos maravillosos hinchas que, además de haber demostrado en el estadio su incansable amor por la blanquiazul, tienen un gran talento como comunicadores y poseen ideas que podrían cambiar el rumbo de nuestro querido club. Antiguos amigos, hinchas grones, se unieron también a la causa (gracias, de verdad), teniendo como cereza de la torta a un seguidor que ahora yo sigo, un hincha de raza nacido en la popular Svr y que ahora nos apoya con sus ideas y sugerencias. En resumen, somos un equipazo. Sígannos en "El Blog Íntimo", ojo, también en Facebook.

En el amor

Pasó un año más sin encontrar a alguien con el nivel de tolerancia y valentía para convertirse en mi compañera. Amagues hubo algunos, pero parece que nadie quiere besar al sapo que desea convertirse en príncipe (no me hagan caso, es que estuve viendo "La princesa y el sapo"). Fuera de bromas, fue un año muy tranquilo en el aspecto amoroso. Y para los (las) que no se expliquen porqué no tengo pareja, les doy una clave: No estoy buscando pareja. Creo que así es mejor, ¿o no?, veremos si de este año paso.

Deseos para el 2012

A ver, insisto en que estos deseos no obedecen al orden en cuanto a importancia, simplemente los pongo así porque así se me ocurren.

Primer deseo: Pasar un cumpleaños feliz.
Segundo deseo: Que se arregle la situación de mi familia y de una puta vez por todas despeguemos. Nos lo merecemos.
Tercer deseo: Seguir viajando con barras aliancistas.
Cuarto deseo: Que mi Alianza no me haga sufrir tanto (creo que este deseo es el más vano de todos).
Quinto deseo: Comprarme el 'Legend of Zelda - Skyward Sword'.
Sexto deseo: Bajar unos cuantos kilos.
Sétimo deseo: Conseguir un trabajo decente.
Octavo deseo: Volver a estudiar.
Noveno deseo: Conocer más chicas lindas (pero que no sean tan efimeras, POR DIOS).
Décimo deseo: Que El Blog Íntimo llegue a los diez mil seguidores en FB, y nos convirtamos en la mejor alternativa de aliancismo objetivo.
Undécimo deseo: Seguir amando sin restricciones.
Decimosegundo deseo: Que las bebes sigan creciendo y me hagan cada vez más feliz.
Decimotercer deseo: Seguir escribiendo y leyendo nuevas e interesantes cosas.
Decimocuarto deseo: Que, al terminar este año, sienta que llego a la mitad de mi vida (siendo generoso) habiendo vivido al menos la mitad de lo que tengo por vivir.

Decimoquinto deseo: Un feliz 2012 para todos, amigos o enemigos, rivales o compañeros, ex novias, choteadoras, amantes, vacilones, chicas cachetada. Todos somos parte del mismo show, y todos merecemos ser felices. Y si este año será el fin del mundo, entonces, ¿qué esperamos?

A vivir.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Cita imperfecta

Protagonistas:

Rubén "Bencho" Ravelo, como: el galán "experimentado y planificador"
Xxxxx, como: la flor que no debió tocar
Reproductor Mp3, como: el alcahuete electrónico
"Amanecer", como: la mejor excusa, la peor película
Chibolo de 5to de Secundaria, como: "gracias a mí le demostraste que eres parador"
Helados de cono, como: la mejor (y única) alternativa para ir al McDonalds y gastar tan sólo 2 soles.
Agradecimiento especial a: Filosoraptor, por la foto que da alegría al post.


Todo salió ¿bien?

Ahí estábamos los dos. Apoyados en aquella baranda que daba al estacionamiento de un enorme centro comercial. Había terminado la dulzona y empalagosa película que ella eligió ver, mientras yo preferí siempre buscarle la mano o pensar en algo interesante que decirle. En ese instante, cuando las palabras se me terminaban, donde los helados comenzaban a derretirse por un extraño calor, realicé mi última artimaña y saqué de mi bolsillo mi reproductor Mp3: había reservado una canción para ella, era un tema que yo detestaba, pero que siempre la oía cantar en el trabajo. Había bajado, un día antes, la cancioncita esa de la internet. La puse en primera fila de mi reproductor, porque sabía que habría un momento así, en el cual no sepa qué demonios decirle para que su joven mente no se aleje de la cita. Entonces le coloqué un audífono en la oreja izquierda, yo me puse el otro en la derecha, y aquel Mp3 nos terminó uniendo, hasta que, a pocos centímetros, culminé mi objetivo, mi meta; mi frío cálculo había dado resultado: la besé.

Dos semanas antes

Me trataba de "usted" y a veces confundía la formalidad con la apatía. Rompí ese hielo con el método más simple: las bromas. Le bromeaba de todo, incluso le soltaba ciertas bromas de doble sentido. Al principio no se reía, o lo hacía por compromiso, se notaba, pero de a pocos fue captando mi onda y hasta empezaba a responder las chanzas. Fue el inicio de nuestro acercamiento.

Una semana antes

A veces nos quedábamos solos en la oficina, ella haciendo sus cosas y yo las mías. Intentaba conversarle de cualquier tema, pero sólo se limitaba a responder mis preguntas, poco indagaba ella sobre mí, entonces supe que no tenía un interés de iniciativa, que tendría que ser inducido (¿se puede hacer eso, no?). Un día de esos, un alumno de 5to de secundaria, acompañado de varios imberbes más, le hizo un silbido, de esos que se hacen para piropear. Entonces, una mezcla de celos y de "hazte el hombrecito" se amalgamó en mis vísceras. Para qué contar lo que le dije, los demás ni se metieron. Cuando acabé de llamarles la atención, vi por primera vez su mejor sonrisa, una extraña combinación de agradecimiento y grato asombro.

Cuatro días antes

Salimos por primera vez un día después del trabajo. Como compenderán, los tutores no ganamos mucho, así que no la llevé al mejor y más caro lugar (como solía hacer en otras épocas, en otros trabajos y con otras mujeres), sino a una tienda de comida rápida donde vendían esos helados de cono que cuestan S/. 1.50. Como ya había empezado mi dieta, preferí no comer, además sólo me quedaba para el pasaje. A cambio de eso, pedí para ella un helado más caro, de S/. 2.00. Quedó encantada con el helado. Se lo tomó con un gusto único, se manchó todo el contorno de su boca y parte de su blusa. Le tomé una foto con el celular y le dio un ataque de risa cuando vio su facha de payasa. Sólo estuvimos juntos una hora y doce minutos. Tenía que irse a estudiar y yo tenía que irme a dormir, la espalda me mataba.

Un día antes

Apenas me desperté, empecé a planearlo. Mi locura llegó al punto de hablarme a mí mismo y en voz alta: "Mira Bencho, lo más probable es que a fin de año (o antes) te vayas del colegio, ¿no te gustaría llevarte lo mejor de esa experiencia?, ofrécele una nueva cita, pero esta vez que sea una VERDADERA CITA, no la estupidez de la vez pasada, esta vez conquístala, que estás por llegar a los treinta y ella no llega ni a veinte, ¿crees que te haría caso después?, no seas iluso, ESTE es el momento. Llévala al cine, y dile ... (...)". Lo que más me gustó de mi plan, fue esa sensación de sentirme capaz de hacerlo, y hacerlo excelente. Incluso pensé en escribirlo para que futuras generaciones vean lo que se puede hacer con algo de locura y experiencia (¿?), pero decidí hace pocos minutos no hacer tal idiotez, por dos cosas, primero, porque aún no sé si los resultados fueron realmente positivos, y segundo, porque no quiero compartir mi agonizante sabiduría con nadie. Disculpen. Volvamos al tema. La invité a salir y aceptó, ¿qué mas les puedo decir?, mi plan resultaba a la perfección. Comencé a recordar todas las observaciones y demás percepciones que vi durante el tiempo que compartí con ella en el trabajo. Las canciones que tarareaba, las opiniones que emitía, sus reacciones, incluso un gusto especial por la música coreana, en fin, todo. Ya en la noche, haría los últimos preparativos. El día siguiente tenía que ser perfecto.

Cinco horas antes

Le hice recordar que teníamos una cita. Su lado femenino afloró y se hizo la que no se acordaba (o tal vez no se acordaba), pero luego sonrió y me dijo "Amanecer". Pensé que había comparado mi incomprendida belleza con el alba, pero lo que me quiso decir fue que quería ver esa absurda secuela de películas de vampiros que se enamoran. Mientras transitaba en mis habituales actividades, la veía entrar y salir del baño a cada instante. Buena señal, esta vez se estaba maquillando.

Tres horas antes

La película estaba por comenzar, ya proyectaban los adelantos. Entonces decidí continuar con mi plan, diciéndole todo lo que pensaba de ella, entre otras cosas ("bonitas"). Combiné conceptos básicos de galantería, con verbo poético, algo de desprecio, rebeldía y una pequeña dosis de soberbia. Luego de diez minutos de discurso, noté que se había ruborizado. Le hice soltar alguna respuesta coherente: "me acabas de descuadrar", me dijo, mientras esbozaba esa sonrisa que tanto me gusta. Ahora sí, silencio, la película estaba empezando.

Una hora antes

Salíamos de la sala y tomé su mano al momento de bajar las escaleras. Ella trató de soltarse, pero yo lo evité. No la miré, simplemente iba hacia adelante, mientras ella iba atrás, con su mano pegada a la mía, forzosamente. Poco a poco dejó de ser forzoso el asunto, hasta que ella misma decidió corresponder mi intención de tomarle la mano. Una vez fuera de la sala, la solté y le pregunté sobre la película; la verdad yo no le había tomado atención alguna. Empezó a comentar, maravillada, lo que significó ver esa tontería; hasta que me comenzó a parecer interesante. Punto para ella, pocos logran hacer que algo me interese cuando en realidad no me interesa. Finalmente, volvimos a comer helados. Ella invitó.

Veinte minutos después

Luego del beso, hubo un silencio sepulcral que no dejó buena vibra. Intenté romperlo, pero no pude, quizás se enteró de que hizo lo que no debió, o quizás yo, con casi 10 años más que ella encima, creí que podía tomar las riendas de algo que nunca dominaré: mi relación con las mujeres. Porque una mujer es una mujer, así tenga 15, 19 o 49 años. Nunca cambiará la esencia, esa esencia voluble e indómita, que ni el mismo Freud pudo descifrar. Pasados casi veinte minutos desde que sentí el dulce sabor de sus labios (gracias al rico helado de chocolate que estaba tomando), me dijo que se tenía que ir. La acompañé hasta el paradero, le ofrecí llevarla a su casa, me rechazó. Se fue sin siquiera darme un beso en la mejilla. Yo me fui con la sensación de que no siempre lo planeado sale bien, aunque salga "bien".

¿Han escuchado la frase "más feo que día lunes"? 
Pues mañana será el lunes más feo de mi vida.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Al tutor con cariño

Poco a poco. Paso a paso. Esto es como el fútbol. Cada día es una final. Cada paso es importante. No se admiten caídas. El ambiente se torna tenso. La intención es clara: ganar con hombría sobre un salón repleto de reclamos y abandono. No es fácil. Se hace lo que se puede. No. Se hace más. Y algunos frutos comienzan a caer del árbol que crecía chueco. Enderezarlo es la labor más difícil que me ha tocado en mi vida laboral. Me falta mucho. Les falta mucho. Pero la sensación de avance se percibe. Esto es así, como el fútbol.

Quiero campeonar a fin de año. Lo mismo que con Alianza Lima. Quiero que el salón "4to Marcos" sea el mejor. Que todos pasen a quinto con las cosas muy claras. Que culminen de una vez esa complicada transición de niño a adulto a la que sabiamente han denominado "adolescencia". La verdad, estos chicos adolecen de muchas cosas (sí, ya sé que el termino "adolescencia" y el verbo "adolecer" no tienen nada que ver, pero presiento que se pensó en eso cuando se formó la palabra). Quizás no les falte dinero, pero sí, tal vez, atención. ¿Cariño?, sí, ¿quién sabe?, los tutores no podemos meternos en sus casas e indagar. Lo que podemos hacer es llamar por teléfono. Ahí los padres dicen ser los más preocupados. Otros, descaradamente, cubren las faltas de sus hijos con excusas tontas, pero bueno, mi vieja quizás hubiera hecho lo mismo.

Nunca pensé estar del otro lado, es decir, frente a las carpetas. Quizás, sí, en algún momento pensé en enseñar, como lo hacen los profesores que van, dictan clase, resuelven dudas y se van del salón ya pensando en su siguiente parada. Yo no. Yo me quedo con ellos. Algo así como una suerte de niñero "profesional". Eso nunca lo imaginé. Les pregunto cómo están. Si tienen algún problema con algún curso. Si realmente desean acabar en una universidad, o si lo que desean es dedicarse a otras cosas. Total, la universidad nunca fue ni será la única opción, es más, dudo que por lo menos sea la mejor. Aclarar esos panoramas inseguros es una tarea ardua que de a pocos voy cumpliendo con los inquietos alumnos de cuarto de secundaria.

Antes de empezar a chambear, algunos tutores me desearon mucha suerte. Hoy aplauden mi valentía, un carácter que pensé que no lograría aflorar. He ganado en seguridad. Mis chicos (sí, "mis chicos") son tan rebeldes como inteligentes. Saben cuestionarme, argumentan bien sus trabas. Y no puedo caer en lo que se me recomendó con antelación: "yo soy el tutor, y te callas". No, no sería justo. Trato de manejarlo con pinzas, a veces me ganan, lo admito, muchos de ellos (sino todos) son mucho más inteligentes que yo, y para colmo de males, parecen manejar mi trabajo mejor que yo mismo. Hasta me dicen qué debo y qué no debo hacer. Cuando me siento caer, aplico una autoridad alturada, o al menos eso intento. O los saco del aula para conversar afuera. En parte para no pasar roche, en parte para no generar desorden o revoluciones absurdas dentro del salón. Esa es mi historia diaria.

Pero a empeño limpio los he logrado sentar. He logrado que me hagan caso cuando les digo que se cambien de sitio, o cuando les digo que guarden silencio o salgan del aula, según el caso. Cada vez me cuestionan menos. No creo que por miedo. ¿Respeto?, es muy pronto para que me lo haya ganado. Aunque no dudo que me lo ganaré y me sentiré aún más seguro.

Las felicitaciones de la directora y de dos profesores me han dado un buen impulso. El salón está mejor. Me lo dejaron hasta las huevas. Hoy está mejor. Hoy al menos hay orden. La niña problemática que siempre andaba fuera del salón, hoy siempre está adentro y hasta me ayuda en algunas cosas. El chico que nunca me hacía caso, hoy a reducido su desobediencia. El profesor que entra a mi salón, de a pocos recupera su confianza en el mismo. Claro, yo estoy ahí, pero estas dos semanas han sido duras. La semana que viene empieza algo mejor, lo académico.

Este fue el diario del tutor "Marcos", aquel que ya soltó unas cuantas palabras toscas en el salón (los alumnos siempre me recuerdan mi "¡QUÉ TAL OSTRA!"). El reto recién empieza. Quiero salir campeón. Sé que se puede, nadie me lo tiene que decir, ¿entiendes?, nadie.

lunes, 3 de octubre de 2011

De vuelta al origen

Todos volvemos

Durante mi época de colegial, pasé una vida con tránsito "normal". Hice amigos, algunos enemigos, buenas y malas campañas como estudiante. Me enamoré, sí, varias veces, pocas fueron en las que pude salir triunfante, la timidez que me caracterizó desde los 8 hasta los 16 años siempre fue un impedimento. Sin embargo, no puedo decir que la pasé mal, aunque confesar que no he tenido un viaje de promoción quizás sea el resumen que dibuje mejor aquellos años.

En 1999, cuando mi secundaria llegaba a su final, mi padre tuvo la (gran) idea de preparame mejor para la vida universitaria que me esperaba. Entonces llegué a la academia pre-universitaria. Todo cambió.

Para empezar, ya no me era tan fácil destacar. El nivel era distinto. Había gente proveniente de colegios "pitucos", con una mejor base educativa, en teoría, pero que chocaban contra la cruda realidad: la diferencia casi abismal del nivel escolar versus el nivel universitario. Casi nada de lo que había aprendido en los once años escolares me servía para, tan siquiera, responder una pregunta en un examen tipo ingreso. Entonces supe que era un nuevo comienzo, empezar desde cero.

Pero eso no fue sólo en el plano académico, lo fue también en el plano social. Conocer gente de diferentes atmósferas me dio el pequeño soplido cosmopolita que necesitaba para alzar vuelo, sobre todo en mis pasiones. Por fin había gente de mi edad a la que le interesaba lo que escribía, por ejemplo - "A ver qué tienes" - soltaba mi repertorio, en ese entonces mayoritariamente poético. Mis poemas se fueron haciendo famosos, hasta incluso llegar al conocimiento de tutores y profesores, aunque, claro, no eran la gran cosa, me sentía bien con el solo hecho de saber que alguien los leía. Alguien comenzaba a interesarse realmente en mí.

Con eso llegaron muchas amistades, vale decirlo, algunas muy efímeras, como la misma vida pre-universitaria lo exigía. Un día conoces a alguien, te encariñas, y de pronto supiste que ingresó a la Católica en Primera Opción, o que simplemente se cambió a la ADUNI, Pitágoras, Pre-San Marcos, Vallejo o Trilce.

Llegaron también muchas chicas y amores locos, bajo ese mismo contexto de "no saber qué pasará de acá a dos semanas". El parque de la Reserva, sin los cercos ni las piletas que ahora tan bien lo adornan, era testigo de mil y un batallas por preservar esos amores o por intentar conseguirlos.

De una u otra forma, algo es seguro, en Pamer, la academia donde me preparé para ingresar a la Universidad, empecé a vivir.

Muchas historias me vienen a la mente, de manera irremediable e insostenible, cuando me hablan o me enteró algo de Pamer. De un 100% de esas historias, un nada despreciable 99.9% cuentan relatos agradables y experimentalmente ilustrativos, el 0.01% lo dejo reservado para la vez que no pude ingresar, o las veces en las cuales vi que mi nivel no aumentaba como quería. Como ven, no cuento en ese pequeño porcentaje de negativismo a mis "malas" experiencias amorosas, ni a los amigos que perdí de una u otra forma, porque todo eso terminó enseñándome cosas que no se aprenden en un aula.

Ya han pasado once largos años desde que me enrolé en Pamer, y otros nueve desde que lo dejé para ingresar a otra gran aventura: la Universidad de San Marcos. Durante esos años nunca dejé de dar buenas referencias, no sólo del nivel eduactivo, sino también de la calidez de la gente que trabaja en dicha academia, la cual, ahora, es también colegio. Cada noticia o artículo que leí sobre Pamer me significaron suspiros e hinfladas de pecho, por saber que fui parte de sus pininos y que, con errores y aciertos, se fue ganando el corazón de la gente, al punto de ser, en estos días, uno de los centros educativos más prestigiosos del país. Dicho sea de paso, y a manera de anécdota, el tutor que se encargó de mi salón en 1999, y que entonces recién comenzaba junto con nosotros, es ahora uno de los directores. Algo que me hace sentir sumamente orgulloso.

El día domingo, leyendo el periódico, vi una convocatoria de Pamer para tutoría. No lo pensé dos veces y fui el mismo lunes. Quizás haya sido mi intento de conseguir trabajo con más dosis de fe en los últimos tiempos. De algún modo sabía que, si se mantenía la tónica de años anteriores, Pamer me aceptaría como colaborador sin demasiadas trabas. Y así fue.

No hurgaron tanto como otras empresas suelen hacer conmigo, es más, fui a la primera entrevista con ropa informal y mi barba de dos semanas (pensaba que la convocatoria sólo era para dejar currículum y no para la entrevista directamente), y aún así, con esa pinta de gandul, me escucharon y tomaron las respectivas pruebas psicológicas. Ya el miércoles, ahora sí con mi ropa bien planchada y mi barba ausente, me confirmaron la noticia: había regresado a Pamer.

Quizás no sea exactamente lo mismo que les tocó hacer a mis tutores de antaño, puesto que la labor de los tutores en el colegio es mucho más sacrificada y formativa, pero todo lo que he aprendido de ellos trataré de aplicarlo, e incluso mejorarlo, en mi grupo de alumnos. En estos primeros días estoy aprendiendo tantas cosas que contarlas aquí sería un desbarajuste mental. Sólo puedo decir que estoy muy contento, la verdad, muy pero muy contento.

La vida parece sonreírme después de mucho tiempo. Quizás le sonría yo también.

Paces contigo, mundo cruel.

martes, 27 de septiembre de 2011

Alianza Lima vs Anti-Alianza Lima (Parte II) - Walter, víctima del Anti-Aliancismo

Empezaré por decir, para evitar falsas especulaciones sobre utilizar este crimen como una "cortina de humo", que al menos yo, hincha grone hecho y derecho, admito como justa la victoria de la "U" el último fin de semana. Claro está, eso no cambia para nada lo que pienso acerca de ese club (ver la Parte I de este post) y de sus "hinchas", y por si faltaba una prueba de ello, Walter Oyarce, con su sacrificio y muerte, nos enseñó y mostró una vez más la realidad de las cosas sobre la llamada "rivalidad" existente entre blanquiazules y cremas, una "rivalidad" de la cual comienzo a dudar.

Y eso porque la rivalidad (propiamente dicha) es bilateral, es decir, ambas partes deben sentir lo mismo acerca del otro, y creo que no es así.

Después de tanto tiempo yendo a estadios, conociendo gente, informándome, y consciente de que aún me falta mucho por aprender sobre este tema, me lanzo (con cierto riesgo) a dar una hipótesis con su respectiva conclusión: El "hincha" de la 'U' odia más al hincha de Alianza que el hincha de Alianza al de la 'U'.

Paso a explicarme:

Separemos y toquemos por un instante el tema de los pandilleros. Pandilleros hay en todos lados, se dicen "hinchas" de cualquier equipo para tener vitrina, "figurar", como se dice en el argot callejero, y gracias a eso poder desfogar en actos vandálicos todas sus frustraciones y carencias. Entre pandilleros se matan casi a diario, sea por una u otra excusa: que "gallina", que "cagón", que "ganso", que "pendejo", que "faltoso", etc. El fútbol es sólo un medio más para estos parásitos de la sociedad, de modo que, cuando muere un pandillero, sea en broncas, ataques, "cagadas" - como llaman en el mismo argot a las emboscadas - o asesinatos por ajuste de cuentas, nadie dice nada, ya que, sí, increíblemente, eso ya pasó a ser NORMAL en nuestro país.

Pero aún en estos niveles existen códigos no escritos, uno de ellos, el más recurrente, es el de la paridad de fuerzas: Si eres barrista y quieres pelear, hazlo con otro barrista. Si eres pandillero y quieres pelear, hazlo con otro pandillero. Otro que se respeta un poco menos: no ataques a manchas menos numerosas, mucho menos a un sólo sujeto, en buen cristiano, no seas abusivo.

Conscientes de que alguien podría morir, estos códigos se han ido respetando durante muchos años. Moralidad dentro de la inmoralidad, podríamos llamarlo. Sin embargo, los códigos comienzan a romperse. Desde hacía varias fechas se venían registrando enfrentamientos entre "barrasbravas" e hinchas independientes o de otras barras mucho menos numerosas, sean de oriente u occidente - aquí vale recalcar, para quien no lo sepa, que los "barrasbravas" se ubican, junto a sus grupos, en las tribunas populares (Comando Svr y Trinchera Norte, por citar dos ejemplos), mientras que los hinchas independientes y otras barras más pequeñas se ubican mayoritariamente en las tribunas de oriente y occidente.

¿Qué pasa cuando un grupo de "barrabravas" atacan a hinchas independientes o de barras más pequeñas?, pues lo vimos el último sábado. Y más aún cuando se tiene un irremediable trasfondo de eterno odio hacia los rivales.

El odio de los cremas hacia los grones

Para hablar de esto, tenemos que remontarnos a los inicios de los clubes, queramos o no, más populares de nuestro país. 

Mientras uno nació de la necesidad del pueblo de verse representado en un marco tan alegre, masivo y espectacular como el fútbol, dando lugar al, en primera instancia, "equipo del barrio" y luego, ya en segunda, "el equipo del pueblo", el Club Alianza Lima, otro nació mucho tiempo después, con el claro afán de frenar el arraigo popular del primero, el Club Universitario de Deportes. 

Hasta ahora no se sabe con exactitud si la intención primaria de los fundadores de la "U" fue hacerle frente a Alianza (en realidad, la historia del "nacimiento" del club Universitario de Deportes tiene aún muchos baches e incongruencias), pero lo que sí está demostrado es que la clase social media-alta-"progresista" vio en este, entonces, nuevo equipo, una gran oportunidad de sentirse representada y darle final al acaparamiento de simpatía del cual era dueño el club de La Victoria. En otras palabras, la "identidad" que tomó rápidamente la "U" (insisto, más allá del deseo de sus fundadores) fue la de ser un equipo "Anti-Aliancista", más que un club con intenciones de ganarse, a base de méritos propios y sin colgarse de otro club, la aceptación de las mayorías.

Una vez adoptada esta "identidad", era lógico que los primeros simpatizantes del club también la adoptaran, dando lugar a un "Anti-Aliancismo" generalizado que desde aquel principio se plasmó en actitudes racistas y clasistas, de ahí los primeros insultos de hinchas cremas hacia hinchas de Alianza: negros, cholos, muertos de hambre, pobretones, borrachos, vagos, delincuentes, etc.

Paralelamente, esos primeros simpatizantes de la "U" iban marcando distancias con respecto a sus rivales, autodenominándose "blancos", "ricos", "acomodados", "profesionales", "exitosos", "elitistas", "progresistas", finalmente, "superiores".

Todo lo que acabo de sintetizar se fue acentuando en la década de 1930 y, por lo que se puede ver, aunque muchas cosas han cambiado, los insultos y las autoclasificaciones siguen en una clara vigencia.

El desprecio que se deslinda de dicha "identidad" ("superioridad") mencionada, poco a poco se fue convirtiendo en un odio insustentado. Por su parte, los hinchas de Alianza veían esos insultos y autodenominaciones de una manera despectiva, pero sin olvidar que sólo se trataba, al fin y al cabo, de un simple deporte, un juego que, aunque despertaba pasiones, no tenía porqué dejar de serlo: el fútbol. Eso tampoco ha cambiado y es parte de la identidad blanquiazul. 

A su vez, en su intento por captar hinchada, las dirigencias cremas (en especial la de Alfredo González) se dedicó a reclutar "hinchas" en los barrios más populosos de Lima y provincias, regalando entradas y vendiendo la "mala droga" de la "superioridad", algo así como: "Si quieres ser superior al resto, TIENES QUE SER HINCHA DE LA 'U'". La ignorancia y la necesidad de "figurar" terminaron con meter delincuentes disfrazados de hinchas a las tribunas, y que además maquillan su claro complejo de inferioridad con un complejo de superioridad absolutamente inexistente.

Pero, a la pregunta, ¿por qué nos odian los "hinchas" de la 'U'?, yo respondería:

Porque, a pesar de todo lo que han logrado (meritoriamente, en parte de los casos), sean títulos, simpatizantes, o demás reconocimientos, nunca han logrado alcanzar una verdadera identidad que los diferencie rotundamente de otros clubes, y que termine por desligarlos del club Alianza Lima. Dichos "hinchas" que tanto odian a Alianza, odian a Alianza porque, a diferencia del club victoriano, su historia está totalmente ligada a otro club. La frustración de no poder desligarse de quien, para ellos, es el "eterno rival", mezclado con el desprecio inicial de saber que, mientras ese club es el de los "negros", "pobretones" y "mediocres", el club que dicen amar es el de los "progresistas", da como resultado un odio tan poderoso y envenenado, que puede ser causante de cosas como esta:

"Un minuto de silencio, por los negros que se han muerto, y roguemos al Señor, que se caiga otro avión" - Famosa canción de la Trinchera Norte, en alusión a la peor tragedia deportiva de América y una de las más grandes de la historia, la caída del avión Fokker, que llegaba a Lima desde Pucallpa, en el año 1987, con toda la delegación aliancista adentro.

Y ese es tan sólo un ejemplo. Los "hinchas" de la 'U' suelen burlarse de las desgracias y tragedias que tengan que ver con Alianza Lima, jugadores o hinchas, así se trate de pérdidas humanas. Suelen burlarse de la tragedia, sintiéndose así más "hinchas" de su club, y aunque pueda sonar descabellado, conforme me fui enterando de la verdadera "identidad" crema, me fue pareciendo todo más lógico y el rompecabezas fue cuadrando: Si la "U" nació Anti-Alianza, sus "hinchas" también, y por lo tanto todo tropiezo de Alianza, incluyendo desgracias como las del sábado, son motivo de celebración y festejo, como si se tratara de ganar un partido, un campeonato, cualquier triunfo. 

Esto también encaja en el plano deportivo. ¿Se han preguntado alguna vez por qué la 'U' siempre juega con tanta entrega en los clásicos?, pues por lo mismo. La 'U' no existiría sin Alianza, por eso cada partido jugado contra los grones ellos lo sienten como el último de sus vidas y se rajan en el campo de juego. Esto sólo a manera de explicación, porque siendo objetivos, me gustaría que muchos jugadores blanquiazules jugaran los clásicos con esa misma intensidad. A su vez, eso también explicaría la ventaja que nos llevan en cuanto a finales y partidos definitorios. Pero esa es otra historia.

Odio mutuo

Después de tantos años de hostigamiento, se ha generado un rencor en cierto sector de la hinchada blanquiazul. Esto a consecuencia de lo mencionado anteriormente, por lo que dejo claro el asunto, para que no acudan a esta defensa: "si nosotros los odiamos ellos también nos odian". Recuerden que ellos empezaron primero, incluso desde su propia concepción como club. Esto ha generado un sentimiento 'Anti-U' que no podemos negar, pero, insisto, todo a consecuencia de.

El caso Walter Oyarce

Ya se ha hablado bastante sobre este tema, y de seguro se seguirá hablando más y más. En este post de 'El Blog Íntimo' podrán ver toda una recopilación de datos e información referente a este lamentable suceso. Sin embargo, quisiera complementar cierta información, sobre todo por las últimas justificaciones de "hinchas" cremas sobre la muerte de Walter.

Primero, como lo expuse líneas atrás, existen claras diferencias entre un "barrabrava" y un hincha independiente o de barras pequeñas. En este caso, Walter Oyarce pertenecía a la barra "Los de Abajo", un grupo de no más de 20 barristas que se juntan cada fecha en Matute y se ubican en la parte posterior de la tribuna de occidente. Esta pequeña barra aliancista está compuesta por personas de clase media-alta, cuyas edades fluctuan entre los 20 y 30 años, aproximadamente (incluyendo mujeres y menores de edad, hijos de algunos barristas). Por tanto, no podemos meter a Walter Oyarce en el mismo saco de los barristas de la popular Svr, por ejemplo, puesto que es de una idiosincracia totalmente diferente.

Segundo, los que atacaron a Oyarce y compañía, ya identificados, no eran palquistas, eran barristas de la Trinchera Norte, infiltrados en los palcos de oriente. Los que han visto el video de los "hinchas" cremas peleando con los hinchas de Alianza, habrán visto a uno de ellos (el de camiseta de la "U") con la polera manchada. Eso no era sangre, sino manchas de la pintura granate y crema que usan en la tribuna norte para recibir al equipo. 

Tercero, el ataque no fue específicamente a Oyarce, sino a la totalidad de hinchas blanquiazules ubicados en los palcos de Svr, y que a su vez expresaban su simpatía con aliento, banderolas, etc. ES FALSO que los que estaban en los palcos Svr hayan provocado o amedrentado gente crema "lanzando cosas", como explican algunos "hinchas" del compadre. Ya que, por simple lógica, desde un palco de Svr, ¿a quién le podrías lanzar cosas?, ¿al Comando Svr?, por otro lado, las banderolas y demás indumentarias relacionadas a Alianza Lima, SON PARTE DEL FOLKLORE DEL FÚBTOL, y no deberían ser tomadas como mera provocación, mucho menos para justificar ataques cobardes o asesinatos.

Y cuarto, este asesinato es una muestra clara del odio al que hacía referencia, tal es así que, incluso después de haber caído a la tribuna Svr desde el palco, los crueles y desadaptados "hinchas" cremas seguían arrojando cosas. Incluso las fuerzas policiales tuvieron que cubrir a Oyarce para que la ambulancia le pueda dar primeros auxilios. Como se podrán imaginar, hay quienes celebran este macabro y cobarde acto. Sino echen un vistazo a las redes sociales.

Responsables y sanciones

El responsable de todo lo que suceda en un evento fue, es y será siempre el ORGANIZADOR del mismo. En este caso, el club Universitario de Deportes es quien debe responder por los actos sucedidos el pasado sábado 24 de septiembre DURANTE el evento que el club de Ate había organizado.

Los responsables directos, es decir, los que participaron del ataque, en especial aquellos hijos de perra que lanzaron a Walter Oyarce, deben ser detenidos e investigados por la policía hasta concluír los roles que cada uno de ellos protagonizó en el ASESINATO del joven hincha de Alianza Lima.

Para con el estadio Monumental, lo justo sería el VETO de por lo menos 5 años.  O hasta que,  1) quede claro quién es el dueño del Monumental, es decir, el que se haría responsable en caso de que algo así volviera a suceder. Hasta ahora GREMCO y la "U" se siguen peloteando el problema, 2) se aclare el caso y los culpables reciban una sanción ejemplar, y 3) existan las garantías necesarias para seguir organizando eventos deportivos en dicho recinto.

Por cierto, un detalle llamado a no ser menospreciado: El estadio Monumental de Ate no tiene licencia desde el año 2001.


Reflexión final

Sí, aún después de varios días, sigo indignado. Sólo espero que este post haya servido para aclarar algunas cosas sobre el caso de Walter Oyarce y dar nuevas luces sobre las verdaderas razones del odio que sienten los "hinchas" cremas hacia los hinchas blanquiazules. Demás está decir que no es mi intención generalizar (por eso encierro la palabra "hincha" entre comillas, al referirme de ese tipo de gente), ya que, en definitiva, hay verdaderos HINCHAS de la 'U', aquellos que apoyan a su equipo, que son parte del folklore del fútbol, pero que no recurren a la violencia ni a la ofensa para demostrar el amor a sus colores.

Sólo espero que este caso no se enfríe, que se resuelva rápido, que no obedezca a las influencias de los implicados, sino a la más simple y tajante JUSTICIA, y que paguen los que tengan que pagar y lo que tengan que pagar, para que este deporte que tanto amamos deje de ser sufrir tanto daño y siga siendo nuestro deporte rey, sin que nadie lo cuestione.

PD. Dedico este post al maricón de Aldo Miyashiro, que dice una cosa con la boca, pero hace otras con las manos. Ojala deje de encubrir a sus 'chalecos'.