miércoles, 15 de junio de 2011

Acción versus Reacción

¿Es justo?

A menudo podemos cometer actos reprochables. Claro, somos humanos, diría alguien por ahí; nos podemos equivocar, estamos hechos de errores y aciertos. Sin embargo, haciendo el recuento de los hechos, me pregunto, ¿hasta qué punto puede superar la reacción a la acción que la provocó?

Ok, hoy reaccioné "mal" con alguien a quien digo querer mucho, y no sólo eso, sino que mi reacción fue tan alevosa, grotesca y escandalosa, que atrajo la atención de algunos miembros de mi familia (lección # 1: si vas a reaccionar mal, no lo hagas en tu casa), quienes de inmediato se solidarizaron con la persona "afectada", sin tan siquiera preguntar qué produjo tal explosión de ajos y cebollas.

Minutos después, la persona "afectada", quien, a pesar de mi reacción desproporcionada no cayó en una nueva mala reacción, sino que más bien se mostró tranquila y ecuánime, salió de mi hogar con el rótulo de "víctima", mientras que yo, aún confundido por no saber quién era realmente el culpable del suceso, quedé con el peor rótulo: "malo de la película".

Si algo debo acusarle a mi cerebro es que, cuando cae en lo que llamamos "cargo de consciencia", es una ladilla obsesiva, simplemente no me deja en paz. De modo que hice de todo para sentirme un poco mejor. Empecé por intentar distraerme, para mi "buena suerte" hoy fue un día repleto de fútbol: Copa Libertadores Sub-20 y la final de la Libertadores de mayores entre Peñarol y Santos. Pero ni siquiera eso pudo con la ladilla obsesiva. De modo que hice lo humanamente primordial: pedir disculpas (Lección # 2, no veas una final de Libertadores con cargo de consiciencia, porque el partido te parecerá feo de todas maneras).

Llamé a su celular y estaba apagado, ¡imagínense cómo me puse!, envié un mensaje de texto y, no contento con eso, dejé un mensaje de voz. Pedí disculpas por mi reacción pero siempre dejando un cachito a mi favor, algo que la haga reflexionar sobre el acto que ocasionó mi erosión emocional.

Hace una hora vino a dejar un encargo y se fue, estaba visiblemente molesta. En estos momentos hablamos vía Facebook y está invisiblemente molesta. En fin, algo me dice que el tema dará para varios días.

Desde esta humilde tribuna le reitero mis disculpas, soy una bestia absoluta, irreverente y sobre todo lisurienta. No volverá a pasar, sí, estoy arrepentido. Sólo espero que alguno de ustedes, mis pocos pero adorados lectores, me pregunte qué fue lo que pasó para que reaccionara de esa manera ...

... por cierto, ya lo olvidé.

(Lección # 3, una mala reacción reemplaza automáticamente a cualquier mala acción. Aprendido).

sábado, 11 de junio de 2011

Hoy quiero mandarte a la ...

Hoy quiero mandarte a la conchetumare.

¿Qué más puedo decir?, que por estar borracho no quiere decir que no piense y es mejor así, porque digo la verdad ante todas las cosas.

Porque sé que esto es inesperado y de seguro recibiré muchas llamadas de atención.

Porque aún así sigo atento con los signos gramaticales :)

Te vas a la conchetumare porque no soy menos que tú, ES MÁS, soy más que tú, ya que TENGO MÁS CEREBRO.

Te vas a la conchetumare porque tienes algo que a mí no me falta: MEMORIA.

No me hables más y, por favor:

Ándate la conchetumare.

Atte.
Bencho.

PD. Posteo esto porque no tengo los huevos para borrarte del Facebook.

jueves, 2 de junio de 2011

Recta final

Al fin se acaba esta mierda

Dos cosas me impulsan a escribir esta noche. La primera es que, finalmente, se acabaron los discursetes y la parafernalia regalona de los candidatos a la presidencia del país. La segunda, ser testigo de un reportaje que, aunque tiene que ver poco o nada con los comicios electorales, me ayudó bastante a expulsar mis más sinceras emociones con un contundente "¡POR FIN SE ACABA ESTA MIERDA!".

Como nunca, me quedé viendo el programa televisivo de Carlos Carlín ("La noche es mía") por varios minutos. Entonces el presentador dio inicio a un reportaje cuyo objetivo era hacer una apología a las lisuras en el Perú. En el reportaje apreciamos cómo gente en plena calle, sean conocidos o desconocidos personajes, reconocían utilizar las llamadas "malas palabras" para expresar con facilidad lo que sentían en determinados momentos de sus vidas cotidianas. Por ejemplo, al momento de recibir un fuerte y sorpresivo golpe físico, es casi un automatismo soltar las palabritas "!au, mierda!", o "¡au, carajo"!, entre otras. Asimismo, es también muy común terminar abruptamente una conversación aderezada de incomodidad y hartazgo con un tajante "¡ándate a la mierda!" o "¡ya deja de joder carajo!".

En esta noche no tan loca y sin copas, me senté frente a la PC a escribir sobre esto, porque no tengo mejor manera de decir que ya quiero que se acabe todo este tumulto de cochinada y estiercol, en lo que finalmente se convirtió esta segunda vuelta electoral. Mi posición sobre mis preferencias electorales creo que ha quedado clara en los últimos posts que escribí, pero eso no me quita el deseo de dejar de hablar de política en cada momento de mis días. Sí, ya quiero dejar de pelearme con amigos o conocidos (que posiblemente puedan ser mis amigos en un futuro no muy lejano) por temas de esa índole. Ya quiero dejar de discutir con mi abuela, a la que cada mañana trato de convencer de que la mejor herencia que me podría dejar sería apoyar con su voto (no obligatorio, por cierto) a la alternativa que considero menos dañina para el país. Ya quiero, finalmente, volver a mis raíces ciber-sociales, en las cuales mi muro de Facebook era más que todo un espacio para colgar mis posts sobre temas diversos que nada tenían que ver con política, sino más bien sobre Alianza Lima, o videos que consideraba graciosos, jodas a los amigos, canciones, etc., y dejar de colgar anti-propaganda con el fin de que algún visitante me haga preguntas sobre su indecisión electoral.

Pero no. Si bien es cierto siguen habiendo indecisos, no soy yo (aún con el apoyo de mis blogs o de las redes sociales) el que pueda alterar al menos una cifra de sus altos porcentajes. Sin embargo, cada uno, desde su trinchera y con sus propias covicciones, ha bombardeado de audios, videos, fotos y mensajes, sus muros de Facebook sin piedad, a fin de que algún indeciso caiga en fauces, ansiosas de sumar votos a sus preferencias personales.

Ahora noto cierta desunión en mi red de amistades, debido a esas discrepancias. Claro, es obvio que si se trata de amistades sinceras, estas perdurarán pase lo que pase o se piense como se piense, pero el hecho de hablar con menos gente que antes sólo porque se tiene incrustada la idea de que se hablará, tarde o temprano, de política, ha sido el cachetazo que en parte me ha despertado de este breve pero sustancioso letargo plebiscitario - de hecho, tienen derecho a pensar que ese "cachetazo" ha sido más que tardío, yo también pienso así.

No me queda de otra que pedir disculpas a las personas que, por algún desacertado comentario político (porque no sólo se trata del fondo, sino también de la forma), se sintieron ofendidas o incómodas y que no tuvieron mejor forma de expresarlo que portándose de manera indiferente ante mis publicaciones. A su vez, y agradeciendo profundamente sus palabras, pido disculpas a las pocas pero existentes personas que me mandaron mensajes o comentarios, diciendo que estaban acostumbrados a visitar este humilde blog porque era una manera de distenderse de los pesares de la vida (entre ellos, la política), y que de la noche a la mañana empezaron a ver en mí a un falaz y burdo bosquejo de analista político. A ellos les digo: lo siento, pero es igual que en el fútbol, me gusta ver los partidos y comentarlos, pero cuando me das un balón no sé qué hacer con él. En buen cristiano, evitaré escribir sobre política pasado el 5 de junio (quizás escriba algo más, dependiendo del resultado), pero si la situación lo amerita he de decirles que este servidor no dejará de lanzar sus chabacanas opiniones en pos de lo que yo considere justo.

Dicha esta advertencia, les deseo a todos ustedes el mejor de los éxitos con relación a lo que se nos viene post-28 de julio. Me mantengo algo pesimista en eso. Para mí se nos vienen tiempos duros. Gane quien gane, habrán problemas y disconformidades, y es que esto de la democracia es así, es la mejor forma de gobierno, sin dudas, pero implica también una gran tolerancia por parte de todos los sectores de la población. Ante los problemas, lo que no debemos hacer es mostrarnos indiferentes. Participemos, cada uno desde sus tribunas personales, y ayudemos a resolver nuestros problemas, siempre con prestancia, altura, tolerancia y mucha responsabilidad. Sí, lo sé, es difícil que todos nos pongamos de acuerdo en algo, sin embargo creo que en lo que sí podríamos estar todos de acuerdo, es que no creo que haya un solo peruano que no quiera un Perú mejor.

Y volviendo al reportaje, no hay un solo peruano que no hable lisuras. Así que, pase lo que pase este domingo:

¡VIVA EL PERÚ, CARAJO!

Y si no, ¡váyanse a la mierda!, ¡salud!

lunes, 2 de mayo de 2011

La igualdad no siempre es buena

Aunque suene bonito ...

¿Quién en su vida no ha sido presa de la envidia?, una sensación que no habría de avergonzarnos en absoluto, ya que nace desde nuestra propia naturaleza humana. Aquel que diga que nunca envidió y que nunca deseó el mal, miente y hoy no voy a mentir.

Recuerdo que de niño envidiaba a mis vecinos cuando sus padres les compraban buenos juguetes o videojuegos de última generación. Poco tiempo después, pasado el desmesurado esfuerzo de mis padres, los "emparejaba" y ya no tenía que envidiar. Pero en ese trayecto varias sensaciones pasaban por mi mente. La primera (y es porque no me considero una "mala persona") era la alegría; al fin y al cabo eran mis amigos y siempre les deseé lo mejor. Sin embargo, el ambiente se opacaba cuando tenía que rogarles para que me presten, tan sólo por un momento, aquel deseado objeto que mis manos no podían poseer con su arrogante frecuencia. Entonces me absorbía mi natural lado oscuro y deseaba con todas mis fuerzas un barrio más "igual", donde todos los niños tengamos las mismas cosas, o simplemente tengamos NADA.

De esa manera nadie podría presumir ante otros, nadie podría decir "no te presto", nadie podría decir "mira lo que papi me regaló por navidad". Todos jugaríamos con chapitas aplastadas por los camiones, con botellas vacías o con una pelota parchada. Todos seríamos, finalmente, iguales. Sin embargo ese resulta ser un deseo repleto de egoísmo, como el de aquel que no puede conquistar a una bella mujer y la tilda de fácil o como el de aquel que no puede alcanzar una manzana situada en lo alto de un árbol y la cataloga de podrida. Una medida facilista en la que muchos caemos para cosas sencillas. De pronto llega la razón y nos hace ver que estábamos en el error; sí, cuando se trata de cosas simples podemos corregir. Podemos pedirle disculpas a ese amigo al que le deseamos el mal, o en todo caso resarcirnos con algún buen detalle a su favor, lo mismo con aquella fémina que maldijimos sólo porque no se fijó en nosotros.

Lamentablemente, para cosas de mucha importancia, desear esta suerte de "igualdad negativa" puede convertirse en un mal irreparable.

Que un político como Ollanta Humala diga que quiere un Perú "igual", y hable de "inclusión social" con tanta ligereza, es cosa seria. Ya no se está hablando de cosas simples y remediables, sino de situaciones que podrían definir el futuro de millones de personas, de una nación entera. Es cierto, hay personas que viven del esfuerzo de los más necesitados, lucrando con el sudor de otros y dando a cambio miserias que no justifican el más mínimo sufrimiento. Pero meter a todos los ricos en un sólo costal es tan egoísta como los ejemplos que mencioné líneas atrás. Hay personas, muchas personas, que hicieron riqueza con mucho esfuerzo, sacrificio y dedicación. Que, a partir de sus precarias situaciones, lograron salir adelante. Ejemplos hay muchos y ahondar en lo que significa hacer empresa en el Perú (con todos los costos - morales y económicos - que eso implica) sería redundante. Todos sabemos lo que cuesta surgir bajo un gobierno esquivo. El país es desigual, sí, pero, ¿acaso la solución es emparejar todo hacia abajo?, ¿el pobre dejará de ser pobre porque el rico caiga en la miseria?

Hay dos fuerzas que llevarán a cabo la "igualdad" que promete Humala, lógicamente son fuerzas que van en sentido contrario, una que lleva hacia abajo y otra que lleva hacia "arriba". La fuerza que lleva hacia abajo tiene nombre propio: expropiación. A partir de un virtual gobierno humalista, todos los sectores claves de la industria peruana, llámese aduanas, centros de exportación e importación, PYMES, banca, bienes inmuebles, entre otros, serán "NACIONALIZADOS" (de ahí que piense que eso del "nacionalismo" es una  de las peores estafas del momento), es decir, pasarán al poder del gobierno "nacionalista", para su utilización según los intereses del presidente. Esto hará que se termine esa especie de "sub-gobierno" ejercido por los altos poderes empresariales, en otras palabras, se acabaría la explotación, ¿les suena bien?

Para serles franco, si ahora estoy desempleado es, en gran medida, porque siempre tuve problemas con mis jefes y "superiores" acerca de la poca valoración que le daban a mi trabajo. No me dejaba mandonear, humillar y explotar; por eso nunca encajé bien en ningún empleo y nadie mejor que yo, un rebelde con causa pero sin oficio ni beneficio, para estar de acuerdo con tan arbitraria medida, que terminará por hundir a aquellos que me pisotearon sin piedad durante varios años de mi vida laboral. Pero aún así, no me parece justo.

¿Es solución para la explotación la simple desaparición de la industria privada?, en ustedes estará la mejor respuesta, yo pienso que no. Sin embargo en un hipotético gobierno "nacionalista", esto sería lo que pasaría, entonces, supuestamente, los pobres y desempleados veríamos con ojos morbosos cómo se hunden aquellos burgueses, burócratas, pitucos y adinerados empresarios. Claro, será un placer, ¿verdad?, pero al mirar nuestro alrededor todo sería lo mismo. Estaríamos sin empleo, sin dinero, sin propiedades. Ajá, ahí entrará a tallar la segunda fuerza, vale decir, la que va hacia "arriba".

Y lo pongo entre comillas porque es un "arriba" engañoso, un "arriba" que no nos pondrá en el lugar que dejaron los que antes nos explotaban como a esclavos, sino más bien nos pondría en un lugar más parecido a una jaula de mascotas. Los gobiernos "nacionalistas" sacian las exigencias del pueblo con alimentos, salud y educación, gratuitos. Esto quiere decir que si elegimos no trabajar y quedarnos siempre en nuestro sitio, un camión vendrá con cierta regularidad a nuestro barrio para dejarnos víveres (vayan saboreando la leche Ency), los hospitales nos atenderán (probablemente peor que el seguro social actual) sin pagar un centavo y, como tampoco existirían los colegios caros (sólo para ricos), se pondrán de moda nuevamente las Grandes Unidades Escolares, donde ricachones, pobres, gringuitos, cholitos y negritos estudiaremos todos juntos, sentándonos tres en carpetas de a dos (y acentuar el racismo, clasismo y crear aún más conflicto en nuestros inocentes hijos). Claro, igualdad, señores. ¿Querían un Perú con igualdad?, ahí lo tienen.

La "igualdad negativa" nos llevará al letargo como nación, años de atraso irrecuperables, daños irreparables que volverán a hacer que nuestro país retroceda y volvamos a feroces épocas en las cuales nadie podía decir lo que pensaba sin recibir al menos una amenaza o un pan menos para la cena.

Pregunta maliciosa: si la riqueza expropiada no será para nosotros, entonces, ¿para quién será?
Pregunta inocente: ¿y si en lugar de pensar en una igualdad hacia abajo, pensamos en una hacia arriba?

No nos dejemos engañar por promesas de doble moral. Está bien, todos estamos hartos, hay exclusión, hay desigualdad, explotación, pobreza y sobre todo mucha corrupción en nuestra política, pero recuerden que la cura puede resultar peor que la enfermedad, que la solución de nuestros males no es la cuasi-mágica desaparición de todo, sino pensar como país y buscar métodos de gobierno que nos lleven a mejor recaudo. Lo sé, no es fácil lograr que todos pensemos igual, pero despertar y tomar consciencia, sin dejarnos llevar por envidias ni resentimientos, siempre será un buen comienzo.

Sé que Keiko y su neo-fujimorismo no son una gran opción, pero al menos dentro de 5 años tendremos una oportunidad más de escoger un camino mejor para nuestra amada patria. Con Humala, simplemente no habrán más oportunidades.

Hoy no voy a mentir, quiero ir hacia arriba y no que todos vengan hacia abajo.

lunes, 11 de abril de 2011

Segunda vuelta ... o quizás la última

¿El final de una era?

Nuestros dedos medios, aún manchados de tinta ideleble, confirman que ya cumplimos con nuestro deber de ciudadanos. Hemos asistido a colegios, institutos, universidades y demás edificaciones, a realizar lo que algunos periodistas llaman: "la fiesta de la democracia". Parece mentira que muchos hayan utilizado un medio demócrata para ponerle fin a la propia democracia. Como matar a Cristo clavándole una cruz, o al diablo clavándole su propio trinche. Pero, al parecer, así fue.

Disculpen, los optimistas, por estas líneas atiborradas de pesimismo y mal humor, pero creo firmemente que el día de ayer, domingo 10 de abril del año 2011, el Perú ha vuelto a perder lo que tanto trabajo costó recuperar en años anteriores: La libertad de elegir. A partir de julio de este mismo año, peruanos y peruanas no sólo verán un presidente (o presidenta) llegar al Palacio de Gobierno. También verán, entre fuegos artificiales, quizás algo de cerveza y risas cachosas, esfumarse la única luz de esperanza de un país sumergido en la polarización social, en la ignorancia y en la angustia. Era así. Lo mejor, lo único bueno, lo menos malo (o como quieran llamarlo) de vivir en esta nación, era que podíamos elegir a las personas que nos gobernaban, así como también las actividades que deseábamos realizar para "progresar". Podíamos elegir entre trabajar por un sueldo miserable toda nuestra vida, o estudiar para que eso mejore. Podíamos decidir seguir en nuestra patria, hacer un negocio, que con todo y su burocracia siempre era probable hacerlo realidad. Podíamos tener algo nuestro, aunque eso costara mucho esfuerzo y sacrificio. Pero, disculpen otra vez, señores optimistas, pienso que ayer gozamos, por última vez, de nuestros libres derechos de elección. O perdonen ustedes, aún queda una farsa de libertad, una elección de junio, algo que nos va a asegurar diversas formas de perder nuestras identidades. Empecemos a pensar en qué debemos elegir. O enfrentar el cáncer, o enfrentar el SIDA.

Nos espera elegir entre dos caminos claramente definidos. Vamos a comenzar por el que me parece "el menos malo".

En el post anterior escribí sintéticamente sobre Keiko Sofía Fujimori y sus supuestas ganas de seguir un camino trazado hace más de 15 años por su padre, Alberto. Sigo pensando que un puesto como el de Presidente de la República, sería algo así como una enorme prenda de vestir que sobraría en extremo las, de por sí voluminosas, medidas de la, por ahora, candidata. La inexperiencia política es el factor en contra más mordaz; los que estén a favor de su gestión me podrían decir que experiencia es lo que le sobra, ya que desde adolescente fue testigo de las mil y un hazañas de su padre por mantenerse en el poder. Y sí, he de admitir que ha heredado la maña política del ex-mandatario, mas eso no implica que sea su "versión mejorada" o algo por el estilo. Sigue habiendo inexperiencia por su nula participación en el Congreso de la República, donde nunca sobresalió con algún proyecto beneficioso para el pueblo que la eligió. Entonces podemos deducir que no sólo es inexperiencia, también se trata de incapacidad, algo incluso peor que lo primero. Sin embargo, queda claro que, de llegar a ganar la segunda vuelta, Keiko Fujimori tendrá en su padre a su mayor y más importante consejero, más allá de que esté en prisión (si es que acaso la heredera de los Fujimori no se atreve a modificar las leyes que mantienen a su progenitor tras las rejas). Dicho esto, pasamos a otro complicado y, además, tenebroso factor en contra.

No podemos negar que de 1990 a 1995, durante el primer gobierno de Alberto Fujimori, hubo dos grandes cambios que se dieron uno tras otro y que resultaron ser las dos puntas de una misma espada (japonesa). La eliminación (¿definitiva?) del terrorismo en 1992, con la captura de Abimael Guzmán; un mal que venía afectando a nuestro país desde sus raíces y que tenía ya varios años de arraigo, y con ellos miles de litros de sangre derramados, sobre todo en los pueblos más humildes del interior. El autogolpe de abril de 1993, fue el segundo de esos grandes acontecimientos que remecieron el ambiente político del país. Ver militares y policías circundando el Congreso de la República, sin dejar pasar a los que ahí laboraban, fue la postal final de una decisión radical, autoritaria y por demás antiheróica, aunque no podemos negar algunos beneficios que se vieron mejor tiempo después, cuando por lo menos en un área de nuestra administración nacional no había 'comechado' alguno. Sin embargo dicha reforma, la cual terminó en la formulación de la entonces nueva Constitución Política del Perú, terminó favoreciendo la reelección presidencial, aunque todo esto bien sustentado por un Referéndum, demostrando una vez más que las leyes fueron hechas para sacar provecho de las mismas, favoreciendo a otras.

El país había encontrado estabilidad económica y social, tanto así que ni nuestro más reconocido diplomático, Javier Pérez de Cuellar, pudo contra los resultados finales del primer gobierno fujimorista, perdiendo las elecciones y dando lugar al segundo periodo gubernamental de "Cambio 90 - Nueva Mayoría" (antiguo nombre de lo que ahora es llamado "Fuerza 2011"). En 1995 comienza la parte más sombría del fujimorismo, una historia que Keiko también carga en sus espaldas y que es el segundo factor más puntiagudo que tiene en su contra. Alberto Fujimori inició una dictadura asolapada, empezando por comprar medios de comunicación. Se pusieron de moda los famosos "transfugas", entes políticos que pregonaban una ideología falsa, la cual era intercambiable camaleónicamente, según el "color" de su entorno, y por supuesto en función de más de unas cuantas monedas. La corrupción había llegado a niveles insospechados; la justicia era un producto que se vendía en las calles y no había quién salve esta situación. La única esperanza de la población era esperar pacientemente a que se terminara ese abrupto y desatinado segundo gobierno fujimorista y aguardar por una mejor alternativa, la cual se dibujaba tras la andina, rebelde y comunal figura de Alejandro Toledo.

Para entonces ya se hablaba de Montesinos y su insensible asesoramiento presidencial. Cortesía de Fernando "Popy" Olivera, habían salido a la luz escabrosos videos del popular "doc" transando con diversos personajes famosos de la política y de los medios de comunicación, para eclipsar lo que se avecinaba, la perpetuación del poder fuji-montesinista. Una nueva reelección se aproximaba y parecía que nadie la podía detener. Finalmente, tras la célebre "Marcha de los 4 Suyos", se pudo evitar la prolongación de la dictadura. Fujimori y Montesinos se convirtieron en prófugos de la justicia, manchando para siempre el nombre de lo que pudo ser una gloriosa ideología política. Valentín Paniagua (Q.E.P.D.) tomó el poder momentáneamente, se convocaron a nuevas elecciones y el pueblo eligió a Alejandro Toledo como nuevo mandatario. Lo demás es historia conocida. Keiko trató de mantener limpias las creencias del fujimorismo, quedándose en el Perú para representar a su padre en todas las investigaciones pertinentes. El partido había perdido fuerza, pero ella no, quizás guiada por su padre, quien se resignaba a perder hasta el último ápice de poder que le quedaba en el Perú.

Tras 10 años de campañas (que incluyen la elección y posterior gestión de Keiko en el restaurado Congreso de la República), la hija del ex-dictador se lanza a la presidencia de este nuevo periodo, con el cliché de "heredera absoluta del fujimorismo". En principio, una amenaza no considerada como "potencialmente peligrosa" por Toledo, PPK y los demás, pero que terminó ocupando ese honroso segundo lugar que ahora le permite disputar el mancillado sillón presidencial con Ollanta Humala.

Elegir a Keiko Fujimori es elegir el espíritu puro del fujimorismo. Un espíritu que tuvo unas de cal y otras de arena, que por momentos pecó de radical y que, poniéndolo en un plano "Star wars", tuvo la desdicha de dejarse llevar por el "lado oscuro de la fuerza", algo que no es justificación aunque sí explicación del porqué de los cambios sustanciales de un gobierno a otro. Aunque sigo pensando que lo que hará Keiko, será perpetuar las últimas eneseñanzas de su padre, es decir, una dictadura "diplomática" que nos privará de muchas libertades. En ella está demostrar que, aunque alumna de su maestro, puede aplicar lo mejor de su aprendizaje en nuevos teoremas, más adecuados para la actual coyuntura del país y con mejores proyecciones, para al menos no desviar el nuestro sostenido crecimiento socio-económico.

El otro camino a elegir creo que está bastante claro. A diferencia de Fidel, Chávez y Evo, Ollanta Humala NO nos ha engañado. Nos ha dicho con la mayor de las conchas, y además escribiéndolo en su plan de gobierno, que de salir elegido nos espera una dictadura militarista, algo que nuestro país ya ha vivido en años anteriores, con resultados realmente catastróficos. Por eso no me creo el cuento de "la ignorancia del pueblo", al menos no en su totalidad. Es cierto que hay personas fáciles de influenciar en sectores apartados de lo urbano, quienes son, además, las primeras víctimas de lides políticas por obtener sus favorables votos. Sin embargo, con el pasar de los años, engañar al pueblo tendría que ser cada vez más difícil, gracias a la expansión de los medios de comunicación, que ahora son más fáciles de obtener y utilizar, entre ellos el más poderoso siempre es la Internet.

Entonces, ¿si no es mera ignorancia, cómo explicar lo que está sucediendo con los millones de peruanos que depositaron y depositarán su confianza en el candidato de Hugo Chávez?, pues es muy simple, la explicación tiene nombre y apellido: Resentimiento Social. Algo que ya traspasó los límites de la razón. Algo que hace que creamos más en el que nos dice que la política es una mierda, que en quien nos dice que aún hay esperanza y nos demuestra con hechos que "todavía se puede". Algo que hace que confiemos más en quien nos dice que todo debe ser destruído para crear algo nuevo, que en quien nos dice que aún sobre lo malhecho se pueden hacer mejoras. Algo, señores, que hace que pensemos que incluso nuestra libertad es precio a pagar por la supuesta erradicación definitiva de la clase política corrupta.

Los países latinoamericanos lucen hartos de todo y eso lo saben bien los dictadores. Saben que ese hartazgo es su mejor arma y en muchos casos utilizaron esa arma con inteligencia, como una efectiva carnada para sus inmensas trampas. Lo más increíble resulta ser que, en este caso (Perú), el dictador no necesitó carnadas para ganarse la aprobación de la mayoría. Estaba claro que su extensa y tenaz campaña presidencial no podía ser financiada por un militar retirado que recibe, supuestamente, una pensión inferior a los 3 mil soles. Los medios de prensa se mataron diciéndonos y re-diciéndonos, con pruebas y todo, que era Hugo Chávez el principal financista de esta candidatura, obviamente por intereses propios que nada tienen que ver con los del hermano pueblo de Venezuela, y mucho menos con los del pueblo peruano. Que de "nacionalista" Humala no tiene ni un pelo, puesto que entraría en el poder debiéndole favores a personajes ajenos al país. Finalmente, Humala aceptó que contrató a Joao Santana, un especialista brasilero en Marketing Político, famoso por cambiar imágenes generalizadas como por arte de magia, y que además habría sido financiado por otro personaje ajeno al Perú, Ignacio "Lula" Da Silva, quien también tendría intereses nada sanos en nuestras tierras. Pues bien, esa información llegó y salió por todos lados, por lo que creo que sólo una ínfima parte de nuestros compatriotas no están enterados, es decir, siguen pensando que Humala financió su campaña con capital nacional y no extranjero. ¿Y los demás?

Los demás se reparten en tres sectores: los que creen que la prensa está coludida con la actual corrupción del país y dan información falsa para evitar que llegue el "salvador" dictatorial. Los que creen que, aún con esos financiamientos extranjeros, Ollanta no sacrificará recursos sustanciales de nuestra patria para pagar sus inmensas deudas. Y, finalmente, el sector más preocupante y que, creo yo, es el de mayor arraigo: los que creen que sólo una dictadura de corte militarista puede salvarnos de las espinas de la corrupción, es decir, los que piensan que este país necesita alguien "de mano dura", extremadamente radical, que sea capaz de mantenernos vivos y sin necesidades dentro de una enorme burbuja, a cambio de nuestra propia libertad.

Por lo tanto, decir que, de llegar al poder, Humala hará lo mismo que Chávez (estatizar la industria, medios de comunicación, reformar leyes para favorecer su perpetuidad en el poder, etc.) está demás. Creo que eso ya lo sabemos todos. Así mismo, decir que Keiko puede generar autogolpes, cambiar Constituciones, disolver Congresos y coludirse con la inteligencia militar para evitar sublevaciones, también estaría demás. Los dos candidatos que llegan a esta segunda vuelta electoral tienen las cosas más que claras. Está en nuestro derecho (por ahora), elegir cuál de estos males será el menor para nuestro país. Un país que, pese a todo, ha podido mantener su crecimiento. Sí, con exclusión y todo, pero para solucionar la exclusión y la centralización, una dictadura jamás ha sido ni será solución. Ejemplos hay muchos, sólo hay que ver, sentir y leer, mientras podamos.

Así es, señores, "disfruten" esta segunda vuelta, porque puede ser la última.

viernes, 25 de marzo de 2011

El orgullo de estar indeciso

¿A quién dibujaré?

El tema del momento es el cotejo electoral. El circo mediático de moda. Los "candidiotas" hacen de todo para ganar tu voto. ¿A quién se lo darás?, ¿ya te decidiste?, yo no, y lo digo con orgullo. Y es que en estos tiempos en los cuales ya se sabe todo de todo (gracias al Internet, mayoritariamente), nadie tendría que caer como pescado en las redes de la mentira. Analicemos un poco a los candidatos, quizás ayude en algo leer esta opinión, aunque, siempre advierto, jamás seré objetivo en este blog.


Ok, todos dicen "PPK" por aquí, "PPK" por allá. Que es el candidato idóneo para ocupar un puesto que, a lo largo de los años, ha albergado a diversos especímenes de corruptos, malnacidos, excecrables ladrones de guante blanco, bufones que elegimos nosotros mismos y de los que ya no vale la pena soltar una gota de bilis. Pero, ¿realmente el señor Pedro Pablo Kuczynski está exonerado de lo que llamamos "rabo de paja"?, obviemos lo de su nacionalidad, ya que eso para mí es una tontería. Si Fujimori se hubiera ido de Palacio luego de sus primeros 5 años de gobierno, estaríamos hablando de un mandato exitoso y nadie hubiera tocado el tema de su nacionalidad japonesa. La verdad es que si el presidente va a tener una buena gestión, la nacionalidad pasará siempre a un segundo plano. Pero así es, hasta el más pintado de los candidatos tiene su historial. No daré muchos detalles pero de que he escuchado y leído cosas, pues sí, incluyendo una en particular que creo al 100%, donde también está implicado uno de los mentores de PPK, Carlos Rodríguez Pastor (Q.E.P.D.), forjador de lo que ahora es el cuasi imperial Grupo Interbank. Sin embargo, al margen de que todos los candidatos hayan tenido su "escapadita", si dudo de PPK es más que todo porque no me convence. Tan sencillo como eso. Cuando lo escucho hablar siento que se va de la tierra a las estrellas antes de dar una respuesta concreta. En el trayecto de ese viaje personal, el candidato suelta sonrisas que encandilarían a cualquier ciudadano. Sonrisas pícaras que lo están ayudando bastante, ya que, no olvidemos, en nuestro país la gente vota, literalmente, por gusto. Pero me cuesta creer que una persona tan capaz no sepa responder con simpleza a preguntas tan básicas como: "¿Cómo planea generar más trabajo?". A eso tendría que agregarle la extrema lentitud con la que habla y suelta de a pocos las sílabas de sus palabras. ¿No les parece desesperante?, es como para volverse loco si es que antes no te quedaste dormido. No veo seguro a Kuczynski. No veo esa seguridad que sí tiene García, hasta el mismo Toledo. Y en esto de la política lo principal es ser concreto. Decir las cosas como son y, sobre todo, tener harta maña para salir ileso de ataques, críticas y conflictos internacionales. Recuerden lo que se viene con Chile.

Escondidos están los que le darán su voto al cambio radical que, de seguro, hará Ollanta Humala. Un cambio radical que no por su condición de "radical" tiene que ser el cambio indicado. Todos sabemos que darle el voto a Humala es dárselo a Chávez y a su imperio petrolero. Se sabe también que, de salir elegido, nos convertiremos en el nuevo Bolivia. Y si de a pocos nos hemos estado escapando de la profunda mediocridad de ese país vecino, tener a un nuevo Evo Morales en nuestro país hará que Bolivia y Perú no sean países hermanos, sino gemelos, casi siameses. Ahora, lejos de que sepamos cuál sería el destino del país si Humala llega al poder, hay que reconocer que como político ha mejorado muchísimo. Que Chávez se ha preocupado por cambiar el discurso que sí sirvió en Venezuela y Bolivia, pero que, en nuestro país, no resultó. No nos gustan los mandones. Odiamos recibir órdenes así por así. Somos más rebeldes de lo que pensamos. Por eso cambió el discurso y ahora vemos a un Ollanta absolutamente tranquilo, pacífico. Con la paciencia de un vendedor de seguros. Hablando con palabras técnicas, precisas y sin levantar tanto la mano derecha. Hasta su atuendo ha sufrido cambios. Ya no usa tanto aquel polo "rojito" que desnudaba sus izquierdistas intenciones. Ahora usa ternos finos, aunque la corbata "rojita" quedó como evidencia de un pasado no tan lejano. Sí, Humala ha mejorado como político, como transmisor, pero el mensaje sigue siendo el mismo. Si adoras tu libertad (y con eso no sólo me refiero a la facultad de irte a juerguear los fines de semana y acabar el domingo en el sur, sino también a la facultad de poder elegir tu propio destino, lo que quieres ser y hacer el resto de tu vida), creo que deberías pensar dos, tres o cién veces antes de marcar la "O".

¿Toledo?, sí, debo confesar que le tengo cierta simpatía. Siempre he dicho, sin pelos en la lengua, que si a mí me hubiese tocado gobernar el país, hubiera caído en los mismos arrebatos alcohólicos y sexuales en los que cayó el "cholo". Sé que juntos haríamos una juergaza. Que hablaríamos de muchas cosas interesantes y muchas otras banales. Él hablaría de Lady B. y yo de Leidy G. Nos mataríamos de la risa desmembrando las costumbres "alimeñadas" de la alta sociedad, para luego sumergirnos en el díscolo sabor del whisky. Finalmente, lo vería llorando, lo aseguro, por las cosas que vio en sus primeros años de vida y de las que yo mismo fui testigo en algunos viajes. Sí pues, los niños de provincia siguen pensando que Lima es el paraíso y que en sus ciudades no tienen futuro. Pero ni el mismo Toledo pudo cambiar esa situación de la cual tan hábilmente se colgó para llegar al poder en su pasado gobierno. Como diría mi padre, la razón por la cual el gobierno de la Chacana tuvo al final una nota aprobatoria, es que el "cholo" no gobernó. Se lo dejó todo a su equipo de gobierno, en el cual estaba, hay que decirlo, PPK como Ministro de Economía, el punto más alto y de mayor felicitación de aquel gobierno que se acabó hace ya 5 años. Lo demás fue simplemente diversión. Toledo lo sabe. Quiere volver a Palacio para despedirse, antes que la edad le gane, de los gustitos bohemios que tanto amó mientras "gonernaba". Yo le digo: "ya pues, cholo, no seas goloso". A su favor, puedo decir que no es malintencionado. Es borracho, sí, pero de los buenos. En contra, a Toledo no le interesa la mejora del país, cumpliría no alterando el camino trazado, manteniendo los estándares que hacen que el Perú esté "progresando", pero no hará nada por acelerar ese proceso. En conclusión, Toledo es el continuísmo más puro de estas elecciones.

Keiko Fujimori me resulta la peor opción de estas elecciones. Sí, incluso por debajo de Humala, y eso es mucho decir. Por donde se le vea, la "china" no asegura absolutamente nada. Para los fujimoristas es una gran incógnita, ¿será Keiko capaz de sacar a su padre de prisión?, muchos aseguran que será lo primero que hará, yo no estaría tan seguro. Eso, automáticamente, convertiría su gobierno en una dictadura, lo cual iría contra la mayoría de las bancadas, ya que, recordemos, el fujimorismo hace tiempo que no es mayoría. Habría un revuelo total tanto en el Congreso como en Palacio, y Keiko no parece tener el carácter suficiente como para llevar a cabo algo tan malévolo y atrevido. Puede, sí, pero no sería capaz. Ahora, la otra gran duda de los fujimoristas es, ¿será Keiko una buena continuación del primer gobierno de su padre?, yo aseguro que no. La razón es sencilla: Ella tuvo, como congresista, la oportunidad de proponer, crear y generar reformas mucho más sencillas que las funciones de un Presidente de la República. Y no lo hizo. No fue buena congresista, claro, ¿quién lo ha sido?, pero ella quiere ser Presidente. Se dice que faltó muchísimas veces y no elaboró más de cinco proyectos en sus largos años sentada en el curul. Por otro lado, su crianza se debatió entre la frialdad de su padre y la esquizofrenia de su madre. A eso debemos agregarle las desviaciones de su hermano menor y la indiferencia de su hermana mayor. De eso no puede salir nada "bueno". Keiko debe tener miles de resentimientos guardados en lo profundo de su ser y que intenta, con su apariencia bondadosa estilo Majin Buu, asolapar delante de sus seguidores. Sin embargo está claro que su gobierno no tendría pies ni cabeza, por lo que hasta su mismo partido no la respalda totalmente.

Puedes dar una vuelta por Lima y ver que, aunque cada vez más peligrosa, su aspecto ha mejorado. Ahora hay buses especializados con modernos sistemas de control, capaces de llevarte de Chorrillos a Los Olivos en poco más de una hora. Ahora pasas por la cuadra 10 de la av. Arequipa y puedes ver unos coloridos chorros de agua gigantescos, yendo hacia las alturas. Ahora vas al centro y lo ves todo iluminado. Ahora el habitante de un AA. HH. ubicado en lo alto de un cerro, puede subir a su hogar más rápido y fácil, gracias a las "escaleras solidarias". Ahora curarse es menos caro, gracias a los "hospitales de la solidaridad". Sí pues, Lima está mejor, más bonita, o debería decir, menos fea. Pero, entonces, ¿por qué no votaré por Luis Castañeda?, porque eso sí, estoy indeciso al no saber por quién votar, pero sé perfectamente por quién no. Castañeda está en esa lista. Muy fácil, no sólo hay que pedir obras, también hay que ver de dónde se sacan los fondos. Claro, porque si un choro roba celulares para hacer capital y hacer su propia tienda, para luego ofrecerte un nuevo celular, no creo que te guste mucho, ¿o sí?, no creo que digas "oye qué chévere esta tienda, los celulares están súper baratos y hay de todo". Castañeda ha sacado fondos de distintas fuentes. No subestimemos su capacidad para pedir financiamiento, porque realmente es muy bueno. Sobre todo facturando algo para cobrar otra cosa. Pero lo que más me duele, es lo que ha hecho con la gente obligada a trabajar y a formalizarse para ganarse el pan. Por ejemplo, los taxistas. ¿Es posible que un chofer de taxi pague más SOAT que alguien que no usa su auto para ganarse la vida?, simplemente absurdo. Los comerciantes de los mercados mayoristas triplicaron los pagos para no ser desalojados, muchos no pudieron y se fueron, ¿a eso le llamamos orden?, limpiar las calles porque sí, no es mejorar la capital, sino dejar gente sin trabajo por un tema estético. Claro, quien pase por ahí dirá: "qué buen alcalde fue Castañeda", pero el que se quedó sin trabajo debe seguir pensando en qué darle de comer a sus hijos. Digo yo, si Castañeda robó de los presupuestos, ¿por qué le sigue robando a los pobres?; su eslogan es "lo que hice por Lima, lo haré por el Perú", cambiaría un poco ese eslogan para convertirlo en pregunta: "si tanto robaste siendo alcalde, ¿cuánto robarás siendo presidente?".

Hay más candidatos, pero, por más que algunos tengan ideas interesantes, no hay nada que puedan hacer para cambiar el rumbo de las cosas. Hoy en día, Toledo, PPK, Humala, Keiko y Castañeda, son los 5 nombres que decidirán el futuro de este país en los próximos 5 años. Al cierre de este post (asu, mismo reportero, ja) la última encuesta de Datum da los siguientes resultados: Toledo con 19.4%, Humala con 17.6%, Kuczynski con 17.5%, Fujimori con 16.1% y Castañeda con 15.5%. O sea, esto está que quema.

Con todo lo que he expuesto demás está decir que estoy orgulloso de estar indeciso. Que no me da la más mínima vergüenza de decir que no sé por quién votar, faltando tan poquito para el 10 de Abril. Sigo pensando en hacer lo que hice en las elecciones municipales, cuando mi dibujo de Goku con la camiseta de Alianza debió haber sido la sensación de esa tarde. Ahora quizás haga caso a una sugerencia pasada, podría ser Vegeta con el brazalete de SNM.

Este 10, hagan un voto inteligente, y si nadie les convence, entonces no voten por nadie. No hagan caso a los que dicen que votar viciado es irresponsable. A mí más irresponsable me parecería darle mi voto a alguien que no me convence.

Basta de votar por el mal menor.
Por cierto, sigo aceptando sugerencias.
Una página de recomendación:  http://www.votoinformado.pe/

martes, 22 de marzo de 2011

Golpe al centro

Una ola gigante se lleva miles de embarcaciones y modernos automóviles, ¿necesitamos más pruebas de que para la Naturaleza somos nada?

La Madre Tierra se caga en lo que construímos, en lo que, con tanto orgullo, llamamos "modernidad". Se caga en nuestra dizque evolución, en nuestro dizque crecimiento. Que diversas plantas nucleares estén ahora a punto de provocar un cataclismo mundial, es algo que la Naturaleza usa como lección. Japón es, supuestamente, el país mejor preparado para jugar a ser Dios. Entonces, ¿qué pasó?, en un abrir y cerrar de ojos podemos desaparecer de este planeta sin dejar rastro. La Tierra se quedaría desolada, a la espera de que una especie de vedad PENSANTE vuelva a dominar, pero esta vez con respeto. ¿Qué más pruebas queremos?, todos hablan de que es una tragedia, de que muchas personas han muerto, de que muchos se han quedado sin nada. Sin menospreciar ese inmenso daño que en definitiva nadie querría recibir, ¿quién habla de las razones?, ¿placas tectónicas?, ¿de que es normal que haya movimiento sísmico en los archipiélagos?, pamplinas, la Tierra está reaccionando.

Está reaccionando por las estupideces que hacemos. Porque no sabemos usar un condón. Porque no respetamos el verdadero valor de los recursos. Porque para ponerle valor a los recursos se creó esa absurda tontería llamada "dinero". ¿El planeta vale dinero?, me pregunto, si la Tierra tuviera la facultad de negociar, sí, esa facultad que tanto valoramos los humanos, ¿en cuánto se valoraría?, ¿cuánto dinero pediría el planeta para que deje de sacudirse, generando tantas muertes?, seguramente un capitalista enfermizo estaría pensando en persuadir a las fuerzas de la naturaleza, pero lamentablemente esos dioses no entran en esas idioteces. Ellos actúan con sabiduría, y lo más probable es que estén enojados, muy enojados. Desquitarse con Japón no fue casualidad. Para nadie es secreto que son los japoneses los que mejor han sabido explotar los recursos de la Tierra, siempre con su "impecable disciplina", con esa imagen intocable de que son "full chamba" y "full modernidad". Patrañas. Los asiáticos crean máquinas para desangrar al planeta, los europeos las compran, los árabes las compran, los gringos las copian. Si la Tierra dio el golpe en Japón sabe porqué lo hizo. Quizo atacar la matriz de todo, pero eso no quiere decir que los demás estemos libres.

Cada vez hay fenomenos naturales destructivos con más frecuencia. Dejemos de pensar que se trata de simple "naturaleza". La Tierra es un ser vivo y actúa por instintos, al igual que nosotros, cualquier animal o planta. Lo que debemos hacer NO es tomar consciencia. Ese discurso atiborrado de demagogia es el que nos sigue hundiendo. ¿De qué vale la consciencia?, para la Tierra eso da lo mismo. Seas consciente o no, con un terremoto de 9 grados morirás hagas lo que hagas. Lo que se necesita es acción. Las comunidades ecologistas del mundo ya se han puesto las pilas, pero eso no será suficiente si sólo se trata de un ínfimo porcentaje de la población del planeta. Por último, si no te da la gana de entrar a un grupo que defiende los derechos de la Tierra, puedes ayudar con cosas muy simples, ¿qué te cuesta tirar un papel que ya usaste a la basura?, ¿qué te cuesta juntar las ya gastadas pilas de tu control remoto y botarlas en un tacho especialmente diseñado para esos productos, ubicado en cualquier supermercado?, ¿qué te cuesta no ensuciar las playas donde tú mismo te bañas?, recuerden que la Tierra es la madre de todos, y ESO, no es demagogia. Nos dio todo para vivir y ahora, miren, hasta nos castiga por hacer cosas malas.

¿Qué te cuesta ser bueno con tu MADRE?