¿Cómo te sientes?
Mal, al menos eso podría decir ahora.
¿Cómo te sientes?
Ya te dije.
Como siempre, hablas de más, sólo dime cómo te sientes.
Mal.
¿Ves?, es así de sencillo.
...
¿Quién tuvo la culpa?
Ambos.
¿Seguro?
Sí.
¿Y si te digo que el culpable eres tú?
Te diría que no sabes nada de lo que ha pasado.
¿Y si te digo que nadie mejor que yo sabe lo que ha pasado?
Ya, déjame en paz.
Hacía tiempo que no hablábamos, ¿no?
No es muy grato hablar contigo, sólo apareces en momentos como este.
¿Y no soy un apoyo para ti?
Por supuesto que no, me aturdes y me irritas. Lárgate.
Otra vez hablando de más. ¿No soy un apoyo para ti?
No.
Muy bien.
¿Te vas?
Acabo de llegar.
Puta madre.
¿Y ahora?, ¿qué harás?
Vivir lo que me toca, esa es mi filosofía de vida.
Qué filosofía más triste.
Vienes sólo a joderme, ¿no?
Soy sólo un espejo, el que se jode eres tú mismo.
Ya, vete.
¿No estás feliz?
¿Feliz?, ¿por qué?
Has recuperado tu libertad.
Ahora no pienso en eso.
Podrás conocer muchas mujeres y seguramente sabrás evaluar mejor.
Ya te dije, no pienso en eso.
¿En qué piensas?
Luciana.
JA.
¿De qué te ríes, hijo de puta?
Tú sabes cómo son las cosas, de eso me río.
Yo no sé nada.
Sí, lo sabes. Te creíste lo máximo, todo un tapahuecos.
¿Tapahuecos?, ¿qué mierda hablas?
Te creíste papá, cuando ni siquiera habías terminado de ser hijo.
...
Te creíste esposo cuando ni siquiera te haces responsable de ti.
...
Ser bueno en la cama no te hace un buen marido.
No soy bueno en la cama, ahí te agarré.
Recuerda que soy un espejo.
Vete a la concha de tu madre.
¿Qué harás?
Si pudiera, te sacaría la mierda. Eres una pesadilla, nada más.
JA. Sólo soy tú.
Tú no eres yo, yo no soy tan mierda.
Por lo que veo eso es verdad, ayudaste tanto para que luego acabes como el 'malo de la película'
...
No eres 'mierda', eres un huevón.
¿Y tú?, ¿qué harás?
¿Yo?
Sí, cuando me pase todo esto. ¿A dónde irás?, ¿puedes joder a otros?
JA.
Sólo puedes joderme a mí, ¿verdad?
Y es todo un placer.
Y, ¿qué haces cuando no hay razones para joder?, simplemente no existes, ¿no?
No lo intentes.
¿Qué?, ¿voltearte la torta?, JA. Mejor desaparece, esto lo voy a superar como he superado tantas cosas.
¿Seguro?
¿Seguro de qué?
JA
...
No has superado nada, sigues acumulando cosas, conmigo no puedes fingir.
...
¿Qué quieres?
Quiero paz.
¿Paz?
Sí.
Ya la tienes.
No, hace meses que no.
No hay guerras aquí, sólo armas.
No te hagas el metafórico.
Recuerda que soy un espejo.
No me reflejas en absoluto.
¿No?
No.
Yo soy soberbio, ¿tú eres humilde?
Ni uno ni otro.
No hay puntos medios.
Sí los hay.
¿Y por qué haces creer a la gente lo contrario?
Yo no me creo mejor ni menos que nadie.
JA.
Lo poco que he logrado me lo merezco, y las burradas también.
JA.
Soy un hombre y vivo lo que tengo que vivir.
Eres cobarde.
¿Por qué lo dices?
Porque nisiquiera me miras a los ojos.
...
Suena música de videojuegos, ¿te recuerda algo?
Nintendo.
Muy bien, dicen que es la razón de tus rupturas.
Mentira.
¿Y el fútbol?
Falso.
¿La música?
Lo mejor.
¿La escritura?
¿A dónde quieres llegar?
Eres un hombre con muchas pasiones.
¿Eso no es bueno?
No para una mujer.
...
No para una niña.
...
Acabarás tus días solo.
Si es lo que me espera, que así sea.
JA.
¿Ahora de qué chucha te ríes?
De tu hipocresía.
¿Ahora qué quieres?
Quiero que te largues.
No te precupes, ya lo haré, ¿llegó tu amigo, no?
Sí.
Bien, te deseo la mejor de las suertes.
No quiero volver a hablar contigo.
Y que conozcas muchas chicas.
Lárgate.
Siempre seremos uno.
Yo no soy nada de ti.
Siempre jugaremos de dos con un sólo mando.
...
Siempre iremos juntos al estadio.
...
Siempre renegaremos en el banco.
...
Siempre, siempre, estaremos unidos.
YA.
Hasta pronto.
Espejos de mierda, nunca mienten.
sábado, 6 de febrero de 2010
jueves, 28 de enero de 2010
Rumbo a los 30
La base 3 era para mí, hasta hace unos años, un escollo lejano que tardaría mucho en alcanzar y superar. Hoy puedo decir a viva voz que el tiempo pasa más rápido que un guepardo, siendo nosotros, sus ignorantes víctimas, los que tendremos que sufrir y experimentar sus más crudas consecuencias.
Cuando me miro al espejo ya no veo al naciente hombre con regordeta cara infantil, sino más bien a un acabado y despanzurrado producto de una sociedad estresante e implacable, donde quien no se mata no vive, donde nada está más prohibido que prohibir y donde no queda otra cosa que denigrarnos hasta lo más profundo por el simple fin de cada uno, sobrevivir. De esta manera observo mi barba sucia, aquella que tanto me truncan en mi trabajo, luego veo mis ojos, quizás unos 2 centímetros más debajo de lo que estaban hace unos 5 años, con bordes morados, producto de algunos golpes, malas noches obligadas y voluntarias. Luego veo mi cuerpo, visiblemente afectado por las leyes gravitatorias, tal vez más curtido que nunca, pero siempre turgente. Mis brazos quemados, y mis piernas adoloridas. Mis pies quebrados y resquebrajados. Mis ropas, viejas, a mi estilo, pero viejas. A esto le sumo los anteojos y el cabello indeciso, y no se qué podría parecer. Tantas cosas pasaron por mi vida, tantas cosas terminaron de sepultar recuerdos antiguos, para luego sacarlos con simples recuerdos nuevos, tan similares. Señores, simplemente, me acerco a los 30.
No es que sea el fin del mundo, socialmente se le sigue llamando joven hasta a hombres de 40 y pico. Sino recuerden cuando hay algún fallecimiento repentino y el pregón de las tías: “¿45?, ay, joven todavía”, es decir, uno no tendría que sentirse viejo hasta que ya la gente empiece a pensar que te estás jugando los descuentos (mejor no digo nada porque pronto escribiré mi vida a los 50, el tiempo pasa volando).
De cualquier manera nunca es tarde para celebrar un sueño cumplido, digo esto no porque mis sueños tarden en cumplirse, por el contrario, soy como un adicto a ellos, he cumplido gran parte de mis sueños, sobre todo los últimos años; aún faltan muchos por cumplir pero eso sé que llegará con el tiempo. Sé que quizás esto tendría que ir en otro post, pero hago uso de mi monopolio y les comento: ¿han visto el nuevo spot publicitario de Frecuencia Latina?, tiene varias historias, todas señalan al mismo horizonte. Si no lo han visto les recomiendo que lo hagan, hacía tiempo que no veía un spot tan elaborado e inteligente a expensas de otros notoriamente más huecos y comerciales.
Pero volviendo al post:
El sábado pasado cumplí 27 años; como ya es clásico mis mejores amigos (con sus respectivas ausencias) llegaron a mi casa a hacerme divina compañía, me emborraché, una vez más, quizás más rápido que otras veces.
Pido Disculpas:
Grité como siempre cuando me emborracho y pido disculpas si es que a alguien ahuyenté con mi dizque conspicua voz (cortesía de Perrin y su pinche Facebook). También pido disculpas por pecar de egoísta y poner música de Fito y Calamaro en mi reunión, cuando la gran mayoría esperaba escuchar a los Hermanos Yaipén. Lo digo en serio, no me arrepiento, lógicamente, pero pido disculpas por la molestia. Pido disculpas al “Pingüino” por ser tal malagradecido, ya que cuando me llevó un Chivas Regal apenas pude olerlo para luego quedarme dormido cual elefante obrero. Pido disculpas a la gente con la que no estuve tanto tiempo, queda claro que soy un pésimo anfitrión, me lo vienen diciendo años, a la próxima piénsenlo dos veces antes de venir. Pido disculpas a los que llegaron con ganas de comer y no encontraron nada más que vino y ganas de pasar un buen rato, lo siento chicos, por eso no hice convocatoria, porque la plata ya no está, si es que algún día estuvo. Finalmente pido disculpas si es que la reunión decepcionó a comparación de otros años, al menos para mí lo importante fue la compañía de todos ustedes, más allá de que en otras ocasiones hemos bailado hasta el amanecer, o nunca se acababa la chela. La intención es lo que cuenta, ¿no?
No pido disculpas:
No le pediré disculpas a los vecinos, porque a algunos de ellos se les ocurre construir sus nuevos pisos domingos por la mañana, frenando de manera brusca mis merecidos ronquidos; la puta que los parió (disculpen eso ¿si?, no sé si habrán pasado por eso pero es digno de fusilamiento masivo). Tampoco a mi abuelita, porque ya no vivimos en el mismo piso. Mucho menos a mi abuelo, porque desde el cielo, tomando cáliz con el Pelucón, disfrutó cada segundo de mi borrachera, y habrá dicho: “ah, ¡caramba!, a este muchacho le faltaron clases mías”, a lo que Cristo habría comentado, “Creo que San Peter necesita una capacitación, urgente”. No le pido disculpas a Pablo por habérmelo chapado, ya es usual que me agarre a todos mis amigos, por más feos que sean, el año pasado agarré con Repu, este año le tocó a Pablo, el próximo año, ¿quién será?, tranquilo Marvin, mi fortaleza mental aún no es tan fuerte. Finalmente, no le pido disculpas a la pequeña Luciana, porque es mi despertador más eficiente. Dicen por ahí que no la dejé dormir con mis alaridos, ya pues, te tocaba, ¿no?
Agradezco:
Agradezco a todos los que asistieron, tiene más valor su asistencia este año, porque nadie (excepto el Hi5, Facebook, Birthday Remember, y otras chucherías virtuales) les recordó que se venía esta fecha tan especial, sobre todo porque es sólo una vez al año, y no hace daño. A Pecoso y a Andrea, quienes se vienen convirtiendo en esa parejita que siempre hace falta en una relación (es decir, con la que sales al Parque de Las Leyendas, ves películas los domingos o almuerzan de vez en cuando en el centro de Lima). Agradezco también a mi novia, quien tuvo la paciencia por esa noche, aunque al día siguiente no se cansó de machacarme por los errores cometidos y nunca aprendidos. Agradezco a mis padres, por el original regalo que me entregaron (a todos les encantó el “No entiendo” JA) y a la cucaracha que los avivó. A Connie por asustar y encantar. A Carlos Pérez, por venir en representación de aquellos amigos del barrio que ya casi quedan extintos. A mi hermana, su hija aún nonata, y a su oscuro compañero de hogar, el zambito Miguel (el último en caer, dicen por ahí). Finalmente una mención especial para los ausentes: Zoraida, mi nueva seguidora del blog, he madurado, sorry por lo dicho en post anteriores, aunque no lo creas sí se sienten algunas ausencias. A Claudio “Kunta Kinte” Gutiérrez y familia, dicen que estaba en la sierra; un negrito limeño vagando por los andes, ¡qué lindo es mi Perú! “Peter” Gabriel Carbonel, faltó tu experimentada chispa y tu deteriorada mariconada Ja, sabes que acá te adoramos. Giancarlo Távara Blas, el escritor al que la vida lo va poniendo de a pocos en su preciso lugar, y gracias por dedicarme un post, sé que me arriesgo un poco poniendo en link, pero de verdad me emocionó leerlo y darme cuenta de lo mucho que me conoces a pesar de que sólo hemos compartido un año y dos meses de escasa pero sustanciosa tertulia. En fin, gracias a todos, ojala que el destino nos siga uniendo para ocasiones similares, quién sabe, todos podríamos llegar a viejos juntos, sería la cagada, ¿no?
Por cierto, ¿qué cumple se viene?
jueves, 31 de diciembre de 2009
El último Post del año (chau, 2009)

Promesas por cumplir
Finalmente llegó el 31 de Diciembre, día esperado por la mayoría, más que todo por temas de extrema bohemia, por un cierto desquite, una suerte de revancha que nos llega siempre en estas fechas, para contrarrestar la pesadez del año que se está yendo. En lo particular este año me dejó varias cosas, muchas para la reflexión y otras para el olvido.
En lo laboral, debo decir, con cierto orgullo, que ya he resistido más de un año en la siempre tediosa posición de cajero. Sinceramente, al igual que muchos de ustedes, pensé que no lo iba a lograr. Pensé que mi hartazgo ganaría sobre la necesidad; no ha sido así, y más bien, con cierta inteligencia, me pude mantener dentro del banco, como cajero fijo, y acabando con muy buenas calificaciones el año que se va; a contraparte de la primera parte del año, cuando todo parecía salirme mal, tal y como lo expresé en este mismo blog (tantas veces que aburría, sí, lo sé).
Mi jefe se despidió de mí esta tarde, contento, felicitándome por lo logrado, pero exigiéndome aún más para este año que comienza. No tengo la total seguridad de lo que vaya a pasar, pero lo que sí es seguro es que, en el trabajo, el 2010 me espera lleno de desafíos, y me recibe siendo, finalmente, un ya experimentado promotor de servicios, capaz de enseñarle a los nuevos (grande, “Zorrito”), y capaz de hacerme cargo, por ratos, de las labores más importantes dentro de mi movida agencia. Por lo demás, sigo pensando igual, sigo pensando que esta chamba me llevará al mecanicismo, seré pronto un robot más de la Matrix, pero espero seguir manteniendo viva mi alma curiosa y apasionada, para eso lucho cada día, para no trabajar con pilas, sino con corazón.
Promesa laboral: Seguir sacándome la mierda para, dos cosas, quedarme en el banco y soportarlo.
En lo artístico ha sido un muy buen año, finalmente pude presentarme como solista en público, siendo reconocido por la mayoría, y obteniendo un honroso tercer lugar en un concurso bastante disputado; haberme presentado en público me dio un plus, ese plus que necesitaba para decir “sí pues, lo mío es esto”, y realmente lo sentí, lo mío es la música, no hay más. No sé si tendré las cualidades que algunos dicen que tengo, pero algo es seguro, disfruto mucho el cantar, disfruto mucho de la música como concepto de vida.
Promesa artística: En el 2010 será mi despegue.
En lo familiar también ha sido un buen año. Terminamos con balance positivo, a pesar de que hubo varias cosas que experimentar para darnos cuenta de que hay rumbos que parecen ser los correctos, pero que están rodeados de errores y sumergidos en pesares. Tengo una hermana esperando un bebé, un buen cuñado, una bella compañera sentimental y una hermosa niña. Un padre cada vez más guerrero y una madre de incansables consejos. Una abuela más feliz, porque ya nos largamos de su casa. Ah, verdad, no les mencioné que este año me dejó en un lugar mucho más cómodo y grande. No tengo nada de qué quejarme en lo familiar, tengo una bella familia, con sus defectos, y sus huevadas, pero bella al fin.
Promesa familiar: prometo tolerancia y autocrítica para este 2010.
Por lo demás creo que hay que hacer varios quiebres, es cierto, estoy ahogado en deudas, pero también en lujos. Además del Play Station 3 que me acompaña desde el 2008, este año me deja con un fabuloso Nintendo Wii, que no sólo es una consola con hermosos juegos, sino que además, como las últimas dos consolas de Nintendo, tiene la facultad de unir amigos un día Martes y con poco más de una copa de vino Roseé. También me dejó un bellísimo LCD, y varias botellas de vino que ya están vacías.
Como ven, ya es primero. Debería de estar juergueando en algún lugar. La situación financiera de mi bolsillo jode, Ja! Pero el buen ánimo continúa, después de todo pasarla por primera vez, desde mi adolescencia, con mi madre, mi novia y mi hija, sé que me hará bien, aunque técnicamente no estemos “pasándola de lo lindo”, pero hay una estrella allí arriba que nos espera con un buen augurio, y pase lo que pase esta noche el 2010 será más luchado, y ya por eso será mejor; porque nos aguardan distintas experiencias, muchas de ellas serán escritas en este mismo espacio, que me ha dado tantas alegrías y tristezas, pero que al final estará aquí, para ser leído por los que quieran, como siempre.
Que tengan todos un vivido año 2010, que experimenten, aprendan, y la felicidad llegará sola.
Promesa total:
Me compraré el God of War III y el Súper Mario Galaxy 2
Apoyaré a Alianza Lima.
Respaldaré siempre la justicia
Amaré antes que todo
Seré una mejor persona en el 2010.
En lo laboral, debo decir, con cierto orgullo, que ya he resistido más de un año en la siempre tediosa posición de cajero. Sinceramente, al igual que muchos de ustedes, pensé que no lo iba a lograr. Pensé que mi hartazgo ganaría sobre la necesidad; no ha sido así, y más bien, con cierta inteligencia, me pude mantener dentro del banco, como cajero fijo, y acabando con muy buenas calificaciones el año que se va; a contraparte de la primera parte del año, cuando todo parecía salirme mal, tal y como lo expresé en este mismo blog (tantas veces que aburría, sí, lo sé).
Mi jefe se despidió de mí esta tarde, contento, felicitándome por lo logrado, pero exigiéndome aún más para este año que comienza. No tengo la total seguridad de lo que vaya a pasar, pero lo que sí es seguro es que, en el trabajo, el 2010 me espera lleno de desafíos, y me recibe siendo, finalmente, un ya experimentado promotor de servicios, capaz de enseñarle a los nuevos (grande, “Zorrito”), y capaz de hacerme cargo, por ratos, de las labores más importantes dentro de mi movida agencia. Por lo demás, sigo pensando igual, sigo pensando que esta chamba me llevará al mecanicismo, seré pronto un robot más de la Matrix, pero espero seguir manteniendo viva mi alma curiosa y apasionada, para eso lucho cada día, para no trabajar con pilas, sino con corazón.
Promesa laboral: Seguir sacándome la mierda para, dos cosas, quedarme en el banco y soportarlo.
En lo artístico ha sido un muy buen año, finalmente pude presentarme como solista en público, siendo reconocido por la mayoría, y obteniendo un honroso tercer lugar en un concurso bastante disputado; haberme presentado en público me dio un plus, ese plus que necesitaba para decir “sí pues, lo mío es esto”, y realmente lo sentí, lo mío es la música, no hay más. No sé si tendré las cualidades que algunos dicen que tengo, pero algo es seguro, disfruto mucho el cantar, disfruto mucho de la música como concepto de vida.
Promesa artística: En el 2010 será mi despegue.
En lo familiar también ha sido un buen año. Terminamos con balance positivo, a pesar de que hubo varias cosas que experimentar para darnos cuenta de que hay rumbos que parecen ser los correctos, pero que están rodeados de errores y sumergidos en pesares. Tengo una hermana esperando un bebé, un buen cuñado, una bella compañera sentimental y una hermosa niña. Un padre cada vez más guerrero y una madre de incansables consejos. Una abuela más feliz, porque ya nos largamos de su casa. Ah, verdad, no les mencioné que este año me dejó en un lugar mucho más cómodo y grande. No tengo nada de qué quejarme en lo familiar, tengo una bella familia, con sus defectos, y sus huevadas, pero bella al fin.
Promesa familiar: prometo tolerancia y autocrítica para este 2010.
Por lo demás creo que hay que hacer varios quiebres, es cierto, estoy ahogado en deudas, pero también en lujos. Además del Play Station 3 que me acompaña desde el 2008, este año me deja con un fabuloso Nintendo Wii, que no sólo es una consola con hermosos juegos, sino que además, como las últimas dos consolas de Nintendo, tiene la facultad de unir amigos un día Martes y con poco más de una copa de vino Roseé. También me dejó un bellísimo LCD, y varias botellas de vino que ya están vacías.
Como ven, ya es primero. Debería de estar juergueando en algún lugar. La situación financiera de mi bolsillo jode, Ja! Pero el buen ánimo continúa, después de todo pasarla por primera vez, desde mi adolescencia, con mi madre, mi novia y mi hija, sé que me hará bien, aunque técnicamente no estemos “pasándola de lo lindo”, pero hay una estrella allí arriba que nos espera con un buen augurio, y pase lo que pase esta noche el 2010 será más luchado, y ya por eso será mejor; porque nos aguardan distintas experiencias, muchas de ellas serán escritas en este mismo espacio, que me ha dado tantas alegrías y tristezas, pero que al final estará aquí, para ser leído por los que quieran, como siempre.
Que tengan todos un vivido año 2010, que experimenten, aprendan, y la felicidad llegará sola.
Promesa total:
Me compraré el God of War III y el Súper Mario Galaxy 2
Apoyaré a Alianza Lima.
Respaldaré siempre la justicia
Amaré antes que todo
Seré una mejor persona en el 2010.
viernes, 11 de diciembre de 2009
Clásico es sufrirte

El efecto post clásico
Anochecía el martes 8 de Diciembre, mi polo del “Cristo blanquiazul” lucía sudado y algo turbio. Al llegar a mi casa tiré la casaca azul, la clásica, la que casi siempre me pongo cuando salgo a algún lugar del que estoy seguro saldré contento. Traté de amilanar mi tristeza invitando a mi familia a comer pastas. Estuvo delicioso, pero seguí triste. Al día siguiente me apresté a trabajar. Salí temprano de mi casa, invitando a mi cabeza a levantarse un poco; después de todo estas cosas siempre pasan. Esto es fútbol, se gana, se pierde, se empata. Logré, finalmente, esbozar una sonrisa; sí, por fin sonreí, la trinchera norte se burló en mi nariz, pero igual sonreí. Todo bien hasta que pasé por un quiosco donde se vendían periódicos. Yo sabía que no debía mirar hacia allá. Pero el morbo me venció y lo hice. Los titulares eran horrendos, casi podían emitir sonidos: “Súper Cremas”, “Hijos Nuestros”, “Dale campeón”… luego, al mirar más abajo, los detalles de tan exagerados pregones: “Universitario confirmó superioridad sobre Alianza Lima y lo derrotó 1 a 0 en el mismo Estadio de Matute”… más abajo, el “sensacional” Piero Alva: “esos goles siempre los hice”.
Todos esos adornos seguramente resultarán un manjar para la mayoría de hinchas de la “U”, pero a mí que estoy dos veces en contra (una, porque soy aliancista, y dos, porque soy objetivo) de toda esa barrabasada de información, simplemente me hizo doler el estómago. Mirando aquellos titulares, todos con la misma foto de Alva siendo abrazado por sus compañeros, me demoré más de la cuenta, y llegué al trabajo raspando una consecutiva tardanza. Mi jefe es de la “U”, así que hasta en eso estaba en desventaja. Soporté algunas de sus burlas, era a lo que me había arriesgado al decirle que iría al estadio a apoyar al equipo de mis amores. Ese Lunes le pregunté por su score, me dijo que la “U” ganaba 2 a 0, con goles de defensas, tras centros de Solano. Le dije que pensara un poco más, porque lo único que había hecho la “U” en todo el campeonato era justamente esa típica y peligrosa jugada. No se arriesgo a más, y yo me reí, me incliné por una victoria ajustada de Alianza, pero le expresé que estaba casi seguro de que habría un tercer partido. Bueno, ambos nos equivocamos, pero aún así él sigue sonriendo. Durante el Miércoles me dio siempre la sensación de estar rodeado por hinchas de la “U”, los pasajeros en la combi lucían tranquilos, “ese es de la ‘U’”, pensé, ninguno estaba como yo, algo atolondrado y sufrido, atormentado y atiborrado de rabia e impotencia. Luego, ya en mi ventanilla, cada cliente aparecía sonriente, nuevamente me sentí invadido, de hecho no lo demostré, y hasta traté de bromear al respecto. Como si se tratase de la más poderosa ley de la atracción, todos los clientes a los que le preguntaba por su preferencia en el clásico resultaban ser cremas. Tenía cremas en frente y cremas detrás, me sentí acorralado. Así acabé mi día de miércoles, tratando de olvidar un partido que tenía que ser para el recuerdo.
Ahora, trataré de ser objetivo. Alianza no jugó un buen partido, pero demostró una vez más tener argumentos futbolísticos suficientes como para ser campeón en nuestro limitado medio. La “U” hizo lo suyo, trató de manejar la pelota, y casi todo el primer tiempo tuvo la posesión, pero seamos honestos, ¿cuántas veces llegó al arco?, sólo 2 en todo el primer tiempo, siendo una de ellas el fortuito pero espectacular gol de Alva (quien ahora se cree el “Titi” Henry peruano). Luego el partido se tornó en un recital de imprecisiones blanquiazules y en un concierto de magníficas atajadas cortesía del único jugador que se ganó mis aplausos esa tarde, Raúl Fernández. Un arquero bastante joven y físicamente bien dotado, con talento de sobra para su puesto y que, esperemos, el próximo año nutra su fútbol en el exterior. Más de eso no vi en el clásico. Más de eso no fue la “U”, un equipo que dependió de su arquero. Es cierto que en el fútbol de hoy la justicia no pasa de ser anecdótica, pero hago un llamado a los medios de prensa para que sean algo más objetivos. El sensacionalismo no lleva a nada más que al atraso, y dicho y hecho, sino miren la posición de nuestra selección mayor en la tabla de la eliminatoria, o cuenten cuántos países del mundo están interesados en nuestra paupérrima liga; ¿ya terminaron de contar?, creo que ni fue necesario.
La “U” no fue superior a Alianza, y Alianza, por atacar más, tampoco lo fue sobre la “U”, simplemente uno fue ineficaz, y el otro tenía un gran arquero. Punto, aquí no hay “Henrys”, ni “Súper Cremas”; lo más probable es que los merengues den la vuelta en su estadio y ante su gente. Este año fue su año, ya les tocaba. Quizás tengan más premio del que merecen, considerando que tienen un técnico tránsfuga que ahora se cree Sir Alex Ferguson; considerando que tienen poca fantasía en una numerosa plantilla; y considerando que su grupo en la liguilla fue el compendio de los equipos más irregulares del campeonato. Sólo un gran partido de Alianza, mostrando el fútbol que siempre los caracterizó podría hacer que la historia cambie, pero por alguna razón dudo que sea así. De todas maneras estaré atento al partido del domingo y a lo que pase al final, si es que acaso hubiese ese hipotético tercer partido. Si la “U” campeona que sea jugando un partido memorable, que su gente se vaya aún más contenta, y que los aliancistas nos resignemos pensando que se trataba de un rival imparable. Cosa que hasta ahora no ha sido así. Ese sería un dramático consuelo, aunque jamás dejaré de alentar desde mis humildes tribunas, y jamás dejaré de pensar que Matute es mi lugar preferido los fines de semana.
Anochecía el martes 8 de Diciembre, mi polo del “Cristo blanquiazul” lucía sudado y algo turbio. Al llegar a mi casa tiré la casaca azul, la clásica, la que casi siempre me pongo cuando salgo a algún lugar del que estoy seguro saldré contento. Traté de amilanar mi tristeza invitando a mi familia a comer pastas. Estuvo delicioso, pero seguí triste. Al día siguiente me apresté a trabajar. Salí temprano de mi casa, invitando a mi cabeza a levantarse un poco; después de todo estas cosas siempre pasan. Esto es fútbol, se gana, se pierde, se empata. Logré, finalmente, esbozar una sonrisa; sí, por fin sonreí, la trinchera norte se burló en mi nariz, pero igual sonreí. Todo bien hasta que pasé por un quiosco donde se vendían periódicos. Yo sabía que no debía mirar hacia allá. Pero el morbo me venció y lo hice. Los titulares eran horrendos, casi podían emitir sonidos: “Súper Cremas”, “Hijos Nuestros”, “Dale campeón”… luego, al mirar más abajo, los detalles de tan exagerados pregones: “Universitario confirmó superioridad sobre Alianza Lima y lo derrotó 1 a 0 en el mismo Estadio de Matute”… más abajo, el “sensacional” Piero Alva: “esos goles siempre los hice”.
Todos esos adornos seguramente resultarán un manjar para la mayoría de hinchas de la “U”, pero a mí que estoy dos veces en contra (una, porque soy aliancista, y dos, porque soy objetivo) de toda esa barrabasada de información, simplemente me hizo doler el estómago. Mirando aquellos titulares, todos con la misma foto de Alva siendo abrazado por sus compañeros, me demoré más de la cuenta, y llegué al trabajo raspando una consecutiva tardanza. Mi jefe es de la “U”, así que hasta en eso estaba en desventaja. Soporté algunas de sus burlas, era a lo que me había arriesgado al decirle que iría al estadio a apoyar al equipo de mis amores. Ese Lunes le pregunté por su score, me dijo que la “U” ganaba 2 a 0, con goles de defensas, tras centros de Solano. Le dije que pensara un poco más, porque lo único que había hecho la “U” en todo el campeonato era justamente esa típica y peligrosa jugada. No se arriesgo a más, y yo me reí, me incliné por una victoria ajustada de Alianza, pero le expresé que estaba casi seguro de que habría un tercer partido. Bueno, ambos nos equivocamos, pero aún así él sigue sonriendo. Durante el Miércoles me dio siempre la sensación de estar rodeado por hinchas de la “U”, los pasajeros en la combi lucían tranquilos, “ese es de la ‘U’”, pensé, ninguno estaba como yo, algo atolondrado y sufrido, atormentado y atiborrado de rabia e impotencia. Luego, ya en mi ventanilla, cada cliente aparecía sonriente, nuevamente me sentí invadido, de hecho no lo demostré, y hasta traté de bromear al respecto. Como si se tratase de la más poderosa ley de la atracción, todos los clientes a los que le preguntaba por su preferencia en el clásico resultaban ser cremas. Tenía cremas en frente y cremas detrás, me sentí acorralado. Así acabé mi día de miércoles, tratando de olvidar un partido que tenía que ser para el recuerdo.
Ahora, trataré de ser objetivo. Alianza no jugó un buen partido, pero demostró una vez más tener argumentos futbolísticos suficientes como para ser campeón en nuestro limitado medio. La “U” hizo lo suyo, trató de manejar la pelota, y casi todo el primer tiempo tuvo la posesión, pero seamos honestos, ¿cuántas veces llegó al arco?, sólo 2 en todo el primer tiempo, siendo una de ellas el fortuito pero espectacular gol de Alva (quien ahora se cree el “Titi” Henry peruano). Luego el partido se tornó en un recital de imprecisiones blanquiazules y en un concierto de magníficas atajadas cortesía del único jugador que se ganó mis aplausos esa tarde, Raúl Fernández. Un arquero bastante joven y físicamente bien dotado, con talento de sobra para su puesto y que, esperemos, el próximo año nutra su fútbol en el exterior. Más de eso no vi en el clásico. Más de eso no fue la “U”, un equipo que dependió de su arquero. Es cierto que en el fútbol de hoy la justicia no pasa de ser anecdótica, pero hago un llamado a los medios de prensa para que sean algo más objetivos. El sensacionalismo no lleva a nada más que al atraso, y dicho y hecho, sino miren la posición de nuestra selección mayor en la tabla de la eliminatoria, o cuenten cuántos países del mundo están interesados en nuestra paupérrima liga; ¿ya terminaron de contar?, creo que ni fue necesario.
La “U” no fue superior a Alianza, y Alianza, por atacar más, tampoco lo fue sobre la “U”, simplemente uno fue ineficaz, y el otro tenía un gran arquero. Punto, aquí no hay “Henrys”, ni “Súper Cremas”; lo más probable es que los merengues den la vuelta en su estadio y ante su gente. Este año fue su año, ya les tocaba. Quizás tengan más premio del que merecen, considerando que tienen un técnico tránsfuga que ahora se cree Sir Alex Ferguson; considerando que tienen poca fantasía en una numerosa plantilla; y considerando que su grupo en la liguilla fue el compendio de los equipos más irregulares del campeonato. Sólo un gran partido de Alianza, mostrando el fútbol que siempre los caracterizó podría hacer que la historia cambie, pero por alguna razón dudo que sea así. De todas maneras estaré atento al partido del domingo y a lo que pase al final, si es que acaso hubiese ese hipotético tercer partido. Si la “U” campeona que sea jugando un partido memorable, que su gente se vaya aún más contenta, y que los aliancistas nos resignemos pensando que se trataba de un rival imparable. Cosa que hasta ahora no ha sido así. Ese sería un dramático consuelo, aunque jamás dejaré de alentar desde mis humildes tribunas, y jamás dejaré de pensar que Matute es mi lugar preferido los fines de semana.
jueves, 12 de noviembre de 2009
Crónicas de un cajero (Parte III)
En honor a la verdadComienzo a comprender el porqué de las fúnebres miradas en las calles. Todos parecen de luto, todos parecen haber perdido algo, cada día, cada instante. Comienzo a descubrir qué es ese motor que nos jala hacia atrás cuando, según medio país politiquero, deberíamos de echar todos para adelante, dejando el mínimo rastro de pobreza. Echo un vistazo al Infocorp, y la sorpresa que no sorprende, pero cómo desagrada: el micro empresario que pretende surgir en un lugar financieramente hostil, sólo puede ver cómo otras grandes empresas se llenan de plata mientras él se plantea el más simple y brutal objetivo, pagar la cuota a fin de mes. Comienzo a entender, entonces, porqué estamos así de jodidos. Comienzo a entender que los bancos (sí, esas curiosas entidades que me han dado chamba los últimos 4 años) no son más que trampas gigantescas con suculentos buffets en el centro, que atrapan a todo peruano ansioso de surgir. De repente hay demasiados.
El otro rastro del mismo mapa, empresarios que tuvieron padres pitucos, lo suficientemente pitucos como para pagarles una universidad cara y regalarles una empresa. Van siempre a mi ventanilla a retirar miles de soles. De pronto llega un trabajador con el mismo logo en la camisa, quiere cobrar un cheque. Maldición, no hay fondos. Aquel “próspero” empresario pagó el colegio más caro para sus dos hijos. Aquel trabajador con “derechos” no pudo cobrar el cheque. Me quiere mentar la madre, pero no me resisto. No por las absurdas políticas de “calidad”, sino por la compasión misma de saber que quizás ese muchacho contaba con esa plata para pagar alguna que otra cosa, como por ejemplo su comida, luz o agua. Finalmente me la menta en silencio, y se va algo avergonzado. Claro, a nadie le haría gracia un chote de esa naturaleza. Es preferible que te chotee una mujer o un cobrador de combi que no te quiere cobrar cincuenta céntimos hasta la avenida Arequipa. Pero un cheque sin fondos, ay madre querida, debe doler.
Hoy en día las tarjetas de crédito salen como pan caliente. Sólo basta tener una boleta en la que diga que ganas más de 500 soles, y unos tres meses en planilla. Un recibo de agua o teléfono, ¿atrasado?, no importa. Sólo sirve para sacar tu dirección. Entonces caen, caen como fitoplancton en la más enorme ballena blanca. Con la diferencia que las ballenas no saben lo que tragan con tan solo un bostezo. Quizás esté mordiendo la mano que me da de comer, pero no me retracto en decir que a veces me avergüenza trabajar en una entidad de esas. Quizás la mayoría de personas (por ser buena gente) no tengan malas intenciones. Pero los que están arriba, esos que son tan intocables, y tan temibles, estén allí porque en todo el tiempo que laboraron nunca mostraron un solo escrúpulo. Siguiendo esa simple lógica, dudo mucho que pueda llegar lejos en un banco.
Esta crónica (sí, sé que no lo parece estructuralmente) no es más que un pregón. Dar recomendaciones sería fatal, ¿saben por qué?, porque nunca me harían caso. ¿Qué puede saber un bancario frustrado sobre el magnificente poder de convencimiento de un experimentado vendedor?; pues nada. Sólo les puedo decir que, como dice Rubén Blades en uno de sus mejores y más desconocidos temas, al final habrá una cita a la que todos tendremos que ir, y cada uno sellará su propia entrada o salida. Al fin y al cabo, dependerá de ti.
sábado, 22 de agosto de 2009
Entre Marte y Venus (Parte VI) – El terrible momento de la elección
“¿Éste, ese o aquel?”Las mujeres tienen en su poder el bienestar o malestar de la mayoría de machos cabríos que andamos por sus dominios. Saben manipular, usan artimañas con maestría, saben elevarnos a las estrellas, pero también saben hacer que conozcamos a Satanás en paños menores y sin cita previa. Tienen en sus manos nuestro pasado, presente y futuro, y administran con destructiva inteligencia todos nuestros movimientos. Por más que creas saber que ella no sabe lo que haces, te equivocas, en algún momento te darás con la sorpresa más ingrata de tu existencia; y te convencerás de que nuestra supuesta astucia es sólo un elemento más a la inmensa lista de cosas que la hacen saberse superior.
Sin embargo, a diferencia de los varones y nuestras pocas exigencias, las mujeres tienen la tarea más jodida y tediosa que se da a inicios de una relación sentimental: la tarea de elegir. Es ahí donde suelen equivocarse, es ahí donde suelen meter la pata y arrepentirse por el resto de sus vidas. Es ahí donde los hombres, con nuestras pocas neuronas para el amor, nos salvamos de una muerte casi segura. Y es ahí donde, definitivamente, está la causa de que muchas relaciones se derritan como mantequilla en una playa de Máncora, sin siquiera haberse formado del todo bien.
Al principio creen dominar toda la situación, tienen dos, tres, cuatro, hasta “n” posibilidades latentes; todos suplicando una oportunidad, todos en planes afanosos, en ridículos papeles; todos haciendo poemas, maromas, chistes, o hasta cosas violentas con tal de llamar severamente su atención. Todos somos plebeyos ante una reina, y ella nos tiene a todos en su poder. Hasta que de pronto llama a su puerta el “bicho de la elección”. Reciben llamadas telefónicas de otras reinas, de otros reinos – “oye, ¿ya escogiste?” – “No, amiga, aún no, en realidad está difícil” – “sí, pero a mí me parece que te va mejor Manuel, sus ojitos claros quedan con el color de tu cabello” – “Sí, ¿no?, puede ser, aunque Paolo me escribe poemas bonitos, lo malo es que es un poco cholito” – “claro, amiga, ¡¿cómo vas a estar con esa llama?! Y ¿Claudio?” – “ay amiga, es súper lindo, pero muy morocho, ¿no crees?” – ay, amix, ¿no sabes las cosas que dicen de los negritos?, JA, JA, JA” – “JA, JA, JA, amiguis te pasas” – “¡Ya sé!, y ¿el chico de Aura?” – “¿Quién?, ¿Rodrigo?, ¿no te has dado cuenta del salvavidas que tiene en el torso?” – “¡NO!, ¿es guatón?” – “Claro, amiga, sino que su polo negro lo disimulaba, pero tiene una guataza, nada que ver, los gordos no van conmigo” – “Pucha amiga, ¿cómo no nos toca un Ben Affleck o un Brad Pitt?” – “¡Hello!, estamos en Perú, amiguita, deja de soñar” – “¿Verdad, no?, a falta de… habrá que ir a unos de esos sex shops” – “JA, JA, JA, JA” – “JI, JI, JI”. (Conversación casi exactamente extraída de un par de amigas muy conocidas por algunos asiduos lectores de este blog, si quieren que mencione sus nombres el costo es de un par de vinos bien secos y un rico sándwich de pechuga)
Las reinas están en la plenitud de su belleza, tienen todo el poder que sus galanes les otorgaron y no dudan en esparcir sus feromonas por cualquier lugar de la ciudad con tal de aumentar su, de por sí, larga lista de posibles parejas sentimentales. Mientras tanto, en otro rincón de Lima; Claudio, Manuel y Paolo, sostienen una no menos interesante conversación sentados en la banca de un parque, tomándose las últimas gotas del trago corto que, con una impetuosa chanchita, compraron y mezclaron en la tienda de Don Lucho: “Oe tío, te juro que esa huevona me mueve el piso, hace tiempazo que le tengo unas ganas… no sabes” – “tranquilo Paolito, tú sabes que en la perseverancia está el éxito, a la franca yo también me la quiero chifar, pero tú eres mi brother, nunca te haría esa huevada; el día que te la chifes te invito unas chelas” – “¿Qué hablan, bestias?, ¿chifar?, parecen chibolos oe, ya tenemos más de 20, no estamos para huevaditas, yo sí toy templado, te juro que me la llevaría al altar” – “JA, JA, JA, ese Manolo, con razón no tienes jerma desde hace una década creo, si nosotros tenemos que dejarnos de huevadas tú deja de correrte la paja y consíguete una hembrita, ¿sí o no, Paolín?” – "JA, JA, JA, qué cagón eres, zambo; puta no sé, firme, firme, yo también estoy templado ah, porque si fuera sólo pa un choque y fuga no estaría tanto tiempo afanando” – “Puta que ahí sí te jodes ah, te quedas como Manolo todo pajero, yo sí vivo mi vida tío, toy muy chibolo para pensar en formalidades, además al muñeco le gusta probar de todo JAJA” – “Negro huevón, aquí desencajas, ¿ves?” – “Ah, ¿yo desencajo?, a ver dime pes, de quién estás templao’?” – “¿oe qué hablas mierda?, si él ya sabe” – “Paolín, ¿sabes a quién le quiere caer Manolo?” – “¿A quién, ah?” – “Zambo conche..” – “a la Susan pes, ¿a quién más?” – “JAJAJA, Negro no te juegues así” – “Manolo habla pe’ varón” – “Es cierto, tío, pero sin resentimientos pes, además pensé que sabías” – “¿A Susan?, puta gringo, ¿por qué a ella?, si yo toy templadazo hace tiempo” – “yo también me templé pes tío, ¿qué voy a hacer?” – “uy, no me dejo, ¿ya ven?, eso les pasa por imbéciles, mejor no templarse y vivir tranquilo” – “Oe negro, se te cayó un papel” – “Chucha, oe pendejo, dame eso” – “¡Mierda, es una carta de amor!… ¿¿¿Para Susan???, ZAMBO RECONCH…”. Más allá de lo que uno podría pensar, la noche terminó con los tres amigos abrazados y riéndose de todo. Los tres reconocieron estar enamorados de la misma chica, y prometieron respetar al “vencedor” siempre y cuando sea una pelea limpia. Aguanta, ¿pelea limpia?, ¿existen realmente las “peleas limpias” en el amor?
Tiempo después, las armas de los muchachos se terminaron, había llegado el momento de decidir. La reina decretaría, finalmente, a quién entregarle sus emociones, tiempo y sensaciones, a quién regalarle noches de placer, risas y demás entretenimientos. Porque eso sí, como lo dije en algún post perdido, cuando las mujeres eligen, se entregan por completo y no hay quién las pare, sino la misma decepción, y eso es lo que usualmente sucede.
El “chico de Aura”, Rodrigo, había estado en la misma competencia. Era un pendejo total, frío, acomedido y oportunista. Audaz en casi todos los sentidos de esa extensa palabra. Juntaba en su palmarés todas las habilidades de sus competidores, escribía poemas, cantaba bonito, bailaba con soltura, y además contaba con una habilidad extra, la de tener dinero. Las mujeres no aman tanto el dinero, sino lo que se puede adquirir con él, aquella que lo niegue que tire la primera piedra (suave, casi me cae en el ojo). Y, al momento de evaluar punto por punto los ofrecimientos de sus galanes, Susan decidió embarcarse en un viaje sin retorno aparente con su adinerado pretendiente. Cuando su amiga y vecina de reino le preguntó sobre su elección, ella respondió con total naturalidad: “es súper detallista, lindo, atento, caballero, es el que más me llenó las expectativas, por eso lo elegí”. En resumen, prefirió al detallista y al atento, antes que a los más sinceros, aquellos cuyas intenciones eran más notorias. En pocas palabras, prefirió al que lo supo disimular mejor.
Inminentemente Rodrigo y Susan iniciaron una relación sentimental que con el tiempo acarreó de todo un poco; mientras que los “perdedores” siguieron tomando en parques, y riéndose de todo, incluso de sus lamentos por la derrota. Meses después, Susan dejó de hablarles; ya no salía con ellos. Siempre tenía excusas que la alejaban de la mancha, aunque todas esas excusas cambiaban constantemente de nombre, era evidente que Rodrigo era la verdadera causa. Fue absorbida por él, poseída, usufructuada, expropiada de su propia vida y amigos. En poco tiempo Susan se dejó ver, estaba alicaída, cabizbaja, triste y poco arreglada. Nada que ver con la Susan que irradiaba alegría, sensualidad y soltaba suspiros con tan sólo una simple mirada. Era otra persona; había sido alterada totalmente. La razón era que Rodrigo se había convertido en una verdadera pesadilla, era un enfermo total, asfixiante, insultante, arrogante y humillante. Sin embargo, cuando Susan parecía estar decidida a darle el “touché” final, aparecían los recuerdos y con ellos los detalles; aquellos detalles que tanto encandilaron el corazón de la que otrora fuera la reina de la mancha; y llegaban las oportunidades, y llegaban las decepciones. Finalmente, luego de algunos años, seguimos viendo a Susan en la misma situación, con la diferencia de que ahora cree que engañando a Rodrigo compensa el malestar producido, algo así como “me cagas pero te hago cachudo”, ignorando quizás que los cachos no son sólo dos, sino cuatro.
El momento de la elección es complicado, sí, pero se puede salir bien parado del asunto. Los hombres seguiremos supeditados por mucho tiempo más, hasta que otro bombazo social nos haga nuevamente ser más justos, y equiparen la balanza de la seducción, por mientras, seguiremos atrás y ellas adelante; pero las damas no deben olvidar nunca que es mejor la sinceridad que los detalles; los detalles, en la mayoría de las veces, tienden a ocultar algo; están hechos para eso, para disimular, digamos que es algo así como el maquillaje que ellas usan y nosotros no (bueno, salvo excepciones). En el mundo de las mascaradas lo importante es saber mirar a los ojos, les aseguro que los detalles más bellos son los que se forman a partir de la verdad. Aunque dicho esto, de seguro no cambiarán las cosas, espero haber contribuido al resurgimiento masculino, ese que tanto ansiamos, y que de seguro fecundará cada vez más parejas felices; mientras tanto, sigamos siendo siempre naturales, el maquillaje al tacho.
Ah, olvidaba decir que la otra reina es ahora muy feliz con un tipo algo descuidado, que no se afeita ni oculta su barriga; que se tira gases antes de morirse de la risa, pero que, por alguna razón en especial, mantiene en las nubes a su adorada novia (si quieren que les diga de quién se trata el costo es de 3 vinos bien secos, música de Páez, y una rica Pizza de 10 soles).
Un abrazo.
jueves, 6 de agosto de 2009
En las buenas y en las malas
Domingo 26 de Julio: Siendo aproximadamente las 11:00 p.m. Julissa Félix se pronunció ante un exigente público por última vez en la noche. En el escenario estábamos todos los que habíamos dejado todo en la cancha, cantando bien o cantando mal, desafinando o impresionando; todos, en ese momento todos éramos lo mismo, simples manojos de nervios esperando a que el jurado dé su finiquito veredicto. Finalmente lo dio; se había elegido a los 3 primeros lugares y Julissa empezaba a tomar con sus manos los famosos “sobrecitos” que encerraban los nombres ganadores y la módica suma de dinero que ello implicaba.
En mi mente iba hilvanando quiénes podían ocupar el podio. Rocío era siempre mi favorita; tiene una voz de ensueño y un registro envidiable; sabía que se había equivocado, se había ido en un par de notas, pero qué chucha, si el jurado era inteligente ella tenía que estar bien rankeada, como se lo merecía. Ruth era un abuso, ella ya es una artista prácticamente hecha, y aunque suene exagerado era casi un lujo tener a la próxima Lucía de la Cruz en un concurso de monta moderada, sin desmerecer, ojo, ya que no se trataba de un “Latin American Idol”, sino de una versión más urbana y humilde, a lo “Trampolín a la fama”, sin la chispa de Ferrando, pero con el empuje de Julissa. Paolo ostentaba una gran habilidad interpretativa, claro, el huevón es actor, pero el talento le brotaba hasta por los granos, y en su segunda canción puso a todos en claro el porqué de su elección para cerrar, con broche de oro, un show inolvidable. Johanella compensaba su inexperiencia con su vertiginosa potencia de voz, y con su valentía para pararse ante gente que casi no sabía nada de su existencia, cautivándola y desbaratando de manera natural sus fuertes aplausos, ella también tenía un lugar asegurado entre los tres mejores. Y en general todos hicieron actuaciones memorables, quizás técnicamente no perfectas, pero si alguien cree que pararse en un escenario y cantar es sencillo mi reto está por demás hecho; en un karaoke las cosas son más sencillas, sentadito y tomando tu trago, ocultándote en la oscuridad, y en la distracción general; una presentación en vivo es un poco más exigente, y decir más sería caer en lo tácito.
A todo esto, ¿dónde quedaba yo?
Jueves 30 de Julio: (Carta cobarde jamás enviada, y cobardemente publicada)
“Ok, eres mi jefe, tu deber es exigirme, tu deber es robotizarme. Cuando elegiste nuestra “secreta reunión” a las 6:30 de la tarde en plena agencia, supe que eso podía terminar mal. Metiste a las chicas, aquellas a las que nunca convenceré de mi buena voluntad, y lo demás se volvió un cargamontón sin fin. La caja 3 me metía puñaladas en tu cara y nunca dijiste nada, la caja 2 se metía sólo para defender a su amiga y a mí nadie me defendió. Se habló de metas, nadie las cumple; se habló de guiones, nadie los cumple. Se habló del zonal, aquel que cagó más de lo que tú podrías creer, se habló de mi contrato. Sí pues, te debo agradecer el que me hayas renovado por 6 meses, lo sé, a la mayoría de mi promoción sólo le renovaron por 3 o 2. Ahora dices que si todo sigue así no me renovarás. Ok, soy bien hombrecito, y reconozco que no cumplo con los robóticos guiones de calidad; ahora que lo estoy haciendo creo que deberías estar contento, aunque lo estás más que todo porque se vienen tus vacaciones. A pesar de todo eso te tengo más estima de la que crees, sé que tenemos varias cosas en común, con la diferencia de que yo las expreso y tú las guardas sigilosamente creyendo que así alcanzarás tus objetivos; de hecho lo lograrás, pero más no te puedo decir. Más no te puedo decir.”
Domingo 26 de Julio: “Y el tercer puesto es para: ¡Marcos!”, creo que no pudo pasarme cosa mejor; digamos, esperaba el reconocimiento que ya había tenido gracias a los aplausos que me dieron; gracias al apoyo de mi familia, amigos e infiltrados. Ya me sentía ganador por eso, porque me demostré ser capaz de muchas cosas que hacía unos meses nadie sabía que podía hacer, incluso yo mismo. Entonces recibí ese premio, y mi alegría fue la reacción más sublime. Ver las sonrisas de mis compañeros, aquellos que siempre me decían “favorito”, felicitándome, era un premio doble y, desde mi punto de vista, poco merecido. Sabía que había ocupado un puesto de oro, un puesto que se peleaban Johanella y Rocío; había despojado a alguna de las dos, y poco capaz me sentía para hacer algo al respecto, sólo atiné a festejar, de cualquier forma, darle una alegría a la gente que amo siempre será para celebrar, los análisis quedan para el blog. Johanella fue la siguiente en ser invocada; el casi no haber cometido errores le valió el reconocimiento de un jurado que resultó ser más exigente de lo que pensé. Su padre, el gran Enrique Casaretto (gato conocido para antiguos hinchas de la “U” y antiguos admiradores de la selección del 70’), fue el primero en levantarse de su silla y aplaudir, su hija canta como los dioses, y con la perfección de una profesional, sin siquiera haber estudiado canto, ni haber cumplido la mayoría de edad. Si Casaretto es una vieja gloria, creo que él ya tiene una nueva.
Antes de que Julissa mencionara a la ganadora un ápice de esperanza, seguramente, pasaba por la cabeza de Rocío; aunque era una hilera muy delgada la que dividía la gloria de la desdicha, o quedaba relegada, o quedaba en primer lugar. Finalmente la lógica ganó y con ella la razón, Ruth se llevó un primer puesto más que merecido; el llanto se lo creyeron pocos, lo que estuvimos tantas semanas ensayando duro por las noches, sabemos que el llanto no fue, precisamente, porque se ganó el premio mayor, sino por haber surgido un manotazo de salvación en un mundo que siempre da la contra y trata de ahogarte. Demostrar que estás vivo cuando todos te creen muerto; a puro talento, a puro huevo. Ruth ya debe de tener varios hinchas pero en mí tiene un seguidor, en algún momento extenderá por completo las alas y veremos quién la para. Lo mismo para Johanella, lo mismo para Rocío, y quizás seamos una bandada algún día.
En cuanto a mí, más allá de los comentarios de Willy Noriega (por cierto, creo que hay un post pendiente), seguiré poniéndole ganas al arte más bello de todos. Después de todo, si tanta gente dice que tengo el talento, ¿por qué no creérmelo de una vez?
Jueves 23 de Julio: (Carta cobarde jamás enviada, pero esperando pavorosamente ser leída)
“Vienes y te sientas, con aires de bacancito. Con tu corbata bien puesta. Con tu perfume caro. Entras a la agencia que nunca visitas. Ves cómo nos sacamos la mierda atendiendo a los jodidos clientes. Tú sólo nos observas. Sabes que ya es hora de salida, pero igual te apareciste. Vienes y te sientas. Abres tu laptop. Abres tu archivo de Excel. Empiezas a ver datos estadísticos. Nosotros seguimos bajando la cola; ya casi son las 6:15 p.m. en un día sin ti nos estaríamos alistando para largarnos y así volver a nuestras vidas. A pasar tiempo con las personas que amamos. Pero no. Vienes y te sientas. Dices que eres el zonal, mientras mi jefe te contempla con un temor tan zalamero y ridículo. Ya acabó la cola, es hora de escucharte. Vienes y te sientas. Apenas sabes nuestros nombres, pero ya nos jodes. Amplias el Excel. Dices que estamos mal. Nunca sudaste con nosotros. Nunca comiste en nuestra mesa. Nunca nos viste en tu vida. Nunca te vi en mi vida. Pero para ti somos sólo estadísticas. Vienes y te sientas. Hablas de resultados. No hablas de sudor. No hablas de esfuerzo. Sino de resultados. Sino de metas. Sino de incentivos. ¿De incentivos?, ¿tú?, ¿realmente te hacen falta?, ¿de eso come alguno de tus hijos?, ¿de eso sacas para el combustible de tu lindo auto? Vienes y te sientas. Y dices que soy el punto más flojo. Y dices que mis faltas son puntos negativos. Y dices que la opinión de un médico no importa, cuando hay que medir el compromiso de un empleado. Te respondo. Me miras raro. ¿Estás acostumbrado al silencio?, yo no. Yo cuestiono. Tus métodos de evaluación se me hacen subjetivos. Dices que eso siempre ha existido. Yo digo que eso no quiere decir que sea válido. Miras a otros lados. Los demás callados, como lápidas saciadas de terror. Yo trino los dedos contra la madera. Son casi las 8 y la bebe está prácticamente sola en la casa de mi suegra. Mi mujer está afuera esperándome pelándose de frío desde las 6:30 p.m. Me preguntas si estudio. No contesto tu pregunta porque me parece tonta. Si estudiara no trinarían mis dedos. Me estaría preocupando. Me estaría mortificando. Pero te seguiría escuchando. Por un ser humano trino mis dedos. Por un ser humano expreso. Por un ser humano soy humano. Crees que me creo tus bromas. Insinúas que estoy apurado por ir a un hostal. No sabes qué equivocado estás. No sabes qué equivocado estás desde que viniste y te sentaste. Desde que empezaste a mirarnos para ponernos nerviosos. Desde que abriste tu laptop y tu gélido archivo. Desde que empiezas a llamarnos por “resultados”. Desde que te olvidaste que tenemos sangre y lágrimas. Finalmente acabaste. Todos asustados. Yo amenazado. Aún espero tu llamada. No has llamado. Bueno. Vienes y te sientas, jodes, abres tu agenda, bromeas, amenazas. Te levantas y te vas.”
Colofón (¿?)
A veces me pregunto si soy un artista en potencia, o un simple empleado ineficiente. Cuando me sentía en las nubes un ser de corbata me hizo caer al suelo multiplicando por mil mis 100 kilos de peso. De pronto vuelvo a casa y veo mis videos en Youtube. Veo que soy aplaudido. Veo que se me reconoce algo, finalmente, no por resultados, sino por talento. Quizás esa pequeña frasecita decida mucho de lo que vaya a ser mi vida desde aquí en adelante. Lo mejor que me pudo pasar fue tomar un micrófono y cantar. Lo peor, creerme el cuento de que soy parte de la sociedad de hierro. Hoy ha sido un gran día. Encontré equilibrio. Espero seguir así; equilibrado entre necesidad y pasión. A ustedes, sólo las gracias. Nada más puedo ofrecer, al menos por ahora.
Un abrazo.
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